2026: Cuando el poder dejó de pedir permiso
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2026: Cuando el poder dejó de pedir permiso

Jueves, 08 Enero 2026 00:05 Escrito por 
Visión Holística Visión Holística Marcela Hernández Montiel

Venezuela, el primer golpe del nuevo orden

El 2026 no empezó con un ritual de Año Nuevo.
Empezó con una bofetada geopolítica.
Venezuela apareció en el centro del tablero como símbolo, no como excepción. Más allá de versiones oficiales, comunicados y narrativas enfrentadas, el mensaje fue claro: el tiempo de sostener ficciones políticas se terminó. Cuando un régimen deja de servir al equilibrio global, no se debate eternamente. Se interviene, se presiona, se quiebra o se cae.
Esto no es ética.
Es poder.
Y el poder nunca ha sido amable.

EL FIN DE LA HIPOCRESÍA GLOBAL

Durante décadas, el mundo jugó a la doble moral:
se hablaba de democracia mientras se toleraban dictaduras “amigas”,
se defendía la soberanía mientras se financiaba dependencia,
se predicaba justicia social mientras se empobrecían pueblos enteros en nombre de ideologías muertas.
El comunismo latinoamericano no fracasó ayer. Fracasó hace años.
Lo único que quedaba era el teatro.
Venezuela no cayó por Trump, por Estados Unidos o por “el imperio”. Ese es el relato cómodo. Cayó porque ya no se sostenía sola. Porque cuando un sistema necesita censura, miedo, hambre y propaganda para existir, ya está terminado. Solo faltaba el empujón.
Y 2026 trae empujones.

NEPTUNO EN ARIES: SE ACABÓ LA MENTIRA COLECTIVA

Aquí entra lo que muchos no quieren escuchar.
Neptuno rige ideologías, religiones, relatos, fe colectiva. En Piscis permitió el auge del victimismo, del discurso del oprimido eterno, del “todo es culpa del otro”, del mesianismo político y espiritual. Fue el caldo perfecto para manipular masas desde la emoción y la culpa.
Neptuno en Aries revienta eso.
Aries no cree en cuentos. Cree en hechos.
Aries no espera salvadores. Actúa.
Aries no se victimiza. Confronta.
Por eso este tránsito es tan violento para el viejo orden: porque obliga a asumir responsabilidad. Ya no sirve culpar al pasado, al imperio, al karma, a Dios o al patriarcado. Sirve hacerse cargo.

SATURNO ACOMPAÑA: LA REALIDAD PASA FACTURA

Neptuno solo sería caos.
Saturno lo vuelve sentencia.
Saturno es ley, estructura, límite. Donde llega, se acaba la fantasía. Por eso esta conjunción ha coincidido históricamente con caídas de muros, colapsos de regímenes y resets ideológicos.
El Muro de Berlín no cayó porque la gente “vibró alto”. Cayó porque el sistema colapsó.
Ahora pasa lo mismo.
Los regímenes comunistas, populistas o paternalistas entran en fase terminal no porque alguien los odie, sino porque ya no funcionan en el nuevo ciclo. Cuba, Nicaragua, Venezuela… y cualquier estructura basada en control y dependencia está en la mira del tiempo histórico.

PLUTÓN EN ACUARIO: LA GENTE SE CANSÓ DE SER MENOR DE EDAD

Plutón en Acuario es dinamita pura.
La humanidad ya no quiere padres ideológicos.
Ni Estados salvadores.
Ni Iglesias que manden.
Ni líderes que piensen por todos.
Esto no significa iluminación. Significa ruptura.
Por eso hay más polarización, más tensión, más confrontación. El viejo poder no suelta sin pelear, y el nuevo aún no se organiza. Estamos en tierra de nadie.
Y la tierra de nadie siempre es peligrosa.

LA GUERRA YA NO ES SOLO MILITAR: ES MENTAL

Con Urano entrando en Géminis, la batalla real es el relato.
Medios, redes, educación, censura, propaganda.
La verdad ya no se impone: se discierne.
Y eso es letal para cualquier sistema autoritario.
Por eso se radicaliza el discurso.
Por eso se exagera el miedo.
Por eso se infantiliza a la población.
Cuando el poder siente que pierde control narrativo, aprieta.

RELIGIÓN, IGLESIA Y ESPIRITUALIDAD: SE ACABÓ LA FE INFANTIL

Las instituciones religiosas tampoco se salvan.
Las estructuras basadas en culpa, miedo y obediencia ciega pierden autoridad moral. No muere la fe. Muere el control espiritual.
La espiritualidad del 2026 no pide que te arrodilles.
Te pide que te hagas responsable.

MÉXICO: EL DESPERTAR INCÓMODO QUE NADIE QUIERE NOMBRAR

México no es Venezuela.
Y justo ahí está el peligro.
México no cayó en dictadura clásica.
Cayó en algo más sofisticado: la anestesia moral.
Aquí no hubo un solo golpe.
Hubo dádivas.
Narrativa emocional.
Un Estado que se presentó como padre, no como estructura.
Y un pueblo cansado que aceptó el trato.
El populismo mexicano no se sostiene por ideología, se sostiene por dependencia.
No necesita tanques si tiene subsidios.
No necesita censura abierta si tiene polarización.
No necesita represión directa si logra que el ciudadano pelee con su vecino.
La jugada fue brillante y peligrosa:
convertir la política en identidad emocional.
Si criticas, eres traidor.
Si preguntas, eres enemigo.
Si analizas, eres “vendido”.
Eso no es democracia.
Eso es religión política.
México hoy vive una fe cívica ciega, sostenida por símbolos, no por resultados.
Y cuando la fe sustituye al pensamiento, el colapso solo es cuestión de tiempo.
El problema no es el gobierno de turno.
Eso es superficial.
El problema es una sociedad que confundió justicia social con obediencia, y conciencia con lealtad.

ASTROLÓGICAMENTE HABLANDO: MÉXICO ESTÁ EN EL OJO DEL CICLÓN

Con Neptuno saliendo de Piscis, se disuelve el hechizo emocional que sostuvo el relato del “pueblo bueno” contra el “enemigo abstracto”.
Ese cuento ya no alcanza para tapar la realidad económica, energética y geopolítica.
Saturno exige resultados.
No intenciones.
No discursos.
No símbolos.
Y Plutón en Acuario pone el dedo en la llaga:
o el ciudadano madura,
o el sistema se vuelve más duro.
No hay tercera vía.
México es estratégico.
Por ubicación.
Por recursos.
Por frontera.
Creer que puede mantenerse al margen del reordenamiento global es ingenuidad peligrosa.
Aquí no va a haber un colapso inmediato tipo Venezuela.
Va a haber algo más lento y más cruel:
desgaste.
Desgaste institucional.
Desgaste económico.
Desgaste mental.
Y eso rompe más gente que una crisis abierta.

CONCLUSIÓN FINAL

2026 no viene a salvarte.
Viene a desnudarte.
Venezuela fue el primer golpe visible.
México es el siguiente examen silencioso.
Otros países ya están en fila.
Este no es un año espiritual en el sentido cómodo.
Es espiritual en el sentido antiguo:
verdad, responsabilidad, consecuencia.
Las ideologías caen.
Las religiones de control se vacían.
Los Estados paternalistas se quedan sin crédito moral.
No porque alguien los ataque.
Sino porque el tiempo histórico los venció.
El que no piense por sí mismo, será pensado.
El que no asuma poder personal, será gestionado.
El que busque salvadores, encontrará dueños.
Menos fe infantil.
Menos discurso bonito.
Menos obediencia emocional.
Más criterio.
Más adultez.
Más coraje interno.
La libertad nunca fue un derecho garantizado.
Siempre fue una carga para quien se atreve a sostenerla.
Y el 2026 no pide permiso.
Avanza.

Marcela HM
Astróloga y terapeuta holística
Fundadora de Lux Áurea Signature
Columna: Visión Holística.

 
 
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Marcela Hernández Montiel

Visión Holística