Puntos Ciegos del desastre
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Publicado en Opinión

Puntos Ciegos del desastre

Lunes, 19 Enero 2026 08:22 Escrito por 
Sin Riesgos Sin Riesgos Hugo Antonio Espinosa

A medida que una población se urbaniza y complejiza sus relaciones sociales, económicas y culturales se expone a más peligros potenciales. Sin darnos cuenta, la intensa actividad industrial y de movilidad de la población mundial nos ha impuesto dinámicas que no hemos terminado de asimilar, pero sus efectos están aquí generando muertes y devastación del ecosistema.

Los desastres por calor extremo, por ejemplo, eran casi nulos en el último cuarto del siglo XX. Hoy día, al cierre de los primeros 25 años del XXI, muchas muertes han dejado este fenómeno, convirtiéndose en un signo premonitorio de lo que se avecina. El impacto del calentamiento global y el desfase de las condiciones de la infraestructura de las ciudades nos empezará a sorprender en los años por venir. ¿Se imagina la pintura desvanecida o carcomida de la carrocería de su auto? ¿Las molduras y tableros deformados por la acción solar? ¿Los efectos del agua de mar sobre su piel y su ropa cuando vaya a la playa? ¿La composición del aire que respiramos una tarde de intenso sol? ¿La resistencia del concreto y otros materiales que sostienen los edificios? ¿Los efectos del viento, la lluvia y el sol son los mismos que percibimos el siglo pasado?

Son preguntas que hace 50 años no tenían sentido, estaban lejanas, en las novelas y películas de ciencia ficción y de zombies. La extensión, permanencia y –al parecer– bajo impacto de estos peligros que quizá no pueden focalizarse o identificarse con precisión en un lugar y momento específico, son precursores del riesgo de desastre extensivo, ya no tan evidentes como un fuerte sismo o el impacto de un huracán, sino que su carácter relativamente moderado, acumulativo, silencioso y a veces imperceptible, provocan daños cuantiosos y pérdida de muchas vidas. Son denominados Puntos Ciegos.

El riesgo de desastre extensivo se constituye de impactos de pequeña escala, pero muy recurrentes –a veces en cascada–, aunque su impacto es de baja intensidad, su repetición en un periodo corto los hace catastróficos. Pensemos en las múltiples inundaciones que proliferaron en el Estado de México en 2024. No fue una gran inundación que devastó una ciudad y dejó centenas de muertos y miles de damnificados, no, fueron centenas de amplios encharcamientos e inundaciones leves, en más de 40 municipios con pobreza y alta degradación ambiental, generalmente colindantes con brazos de ríos y lagunas, o cuya urbanización se desarrolló por encima de canales de desagüe o junto a obras hidráulicas mal planeadas; así como en medio de desarrollos habitacionales mal ubicados, en zonas bajas, en plena cuenca.

Aunque las pérdidas humanas son menores en cada evento –afortunadamente– los daños en infraestructura y bienes públicos son costosos y extendidos, lo cual genera condiciones adicionales de riesgo en el mediano plazo debido a que las zonas en donde estos Puntos Ciegos se generan son habitualmente marginales y empobrecidas, donde un riesgo se encadena con otro y así sucesivamente hasta que revientan. Lugares poco atendidos en donde las acciones de restablecimiento y reconstrucción, posteriores al impacto, no alcanzan a dar cobertura suficiente, o nunca llegan.

Los pequeños desastres (permítame la expresión) tienen un costo relativamente bajo individualmente, pero su acumulación y frecuencia los hace más costosos (inundaciones localizadas, deslizamientos de tierra, tormentas atípicas, etc.). Por tal razón, conocer sus factores subyacentes, susya que,s y componentes es fundamental, principalmente en zonas empobrecidas y de alta vulnerabilidad y exposición, ya que con pequeñas acciones, generalizadas, y frecuentes, se puede hacer mucho para prevenir muertes y pérdidas patrimoniales, antes del desastre, justo ahí a donde no llegan las cámaras de los medios de comunicación, el desarrollo sustentable, ni la acción gubernamental, salvo cuando el río, la tierra o el sol ya pasó encima de la población. No se olvide que el espacio más seguro lo construimos todos. ¡Que su semana sea de éxito!

Hugo Antonio Espinosa

Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre

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