Cumbres, a 20 años
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Cumbres, a 20 años

Miércoles, 04 Marzo 2026 09:21 Escrito por 
Desde el Sótano Desde el Sótano Raúl Mandujano Serrano

Hace 20 años, el domicilio de Monte Casino número 2909, de la colonia Cumbres, en Monterrey, fue testigo de uno de los crímenes más brutales de Nuevo León. El periodista sorbe su café americano sin azúcar mientras observa, desde esa vieja cafetería del centro histórico, a los empleados de gobierno limpiar el épico Zócalo capitalino que en 1821 viera la entrada triunfal del Ejército Trigarante al consumarse la Independencia nacional, pero que hoy se ha convertido en plaza de conciertos. Ahora fue Shakira con “Las Mujeres Ya No Lloran World Tour”, un show gratuito para la gente, aunque a ella le significó 40 millones de pesos. Ella sí cobró.

Aquella era casa de la familia Peña Coss. La hija mayor, Erika, de 21 años, sostenía una relación con un joven también de 21 años, Diego Santoy Riveroll. La madre de Erika, Teresa Coss, era una figura conocida de la televisión local y le prohibió a su hija continuar la relación con Diego, debido a que este era un hombre agresivo, posesivo y celoso.

Ambos se conocieron en una fiesta. Era una historia de amor al estilo de la española Corín Tellado. Pero la madrugada del 2 de marzo de 2006, Santoy entró a la casa de su exnovia con el rostro cubierto con pasamontañas, guantes de látex y un martillo. Erika lo reconoció y lo encaró en la sala. Mientras discutían, María Fernanda, de solo 3 años, los vio y comenzó a gritar, por lo que llegó su hermano Erik Azur, de 7. Diego subió tras ellos y apuñaló a Erik; después interceptó a la niña en el baño, no sin antes golpear a la trabajadora doméstica, Catalina Bautista, que trató de detenerlo. A María Fernanda la ahorcó con un cordón. Posteriormente atacó a Erika, hiriéndola en el cuello.

Tras cuatro días de fuga, Diego fue detenido en Salina Cruz, Oaxaca, mientras intentaba escapar a Guatemala.

El show

Inverosímiles sus declaraciones, dignas de la televisión. El periodista entiende que hacer mediáticos los casos distraía la atención de la gente. Era producir una telenovela estúpida, de esas de Valentín Pimstein o Carla Estrada, y adaptar el guion a la vida real. Se transmitió el juicio en vivo; Javier Alatorre incluso entrevistó a los actores de la masacre. Diego, ante las cámaras, reveló que Erika fue quien los mató al enterarse de que sostenía una relación con su suegra. Diego hasta un club de fans tenía. Su representante legal era Raquenel Villanueva, una abogada también mediática, famosa por defender a personajes del crimen organizado, traficantes y homicidas. La telenovela de Cumbres se enriquecía con otro capítulo: el 9 de agosto de 2009 la abogada fue asesinada a balazos en un mercado de Monterrey.

Diego se casó en el penal con la presidenta de su grupo de fans, con quien tuvo un hijo. En marzo de 2021 un juez le dictó sentencia definitiva de 71 años, aunque solo podrá cumplir 40. Recuperará su libertad en 2046, a los 61 años.

La casa fue demolida en 2021 para acabar con el turismo "oscuro" y las leyendas que referían que por las noches se escuchaban los gritos de los niños. Erika Peña se casó en 2014. Nadie le creyó su historia.

En 2006, después de los crímenes, los rockeros de Panda incluyeron en su disco “Amantes sunt amentes” la canción “So violento so macabro”, inspirada en el caso. En 2013 se estrenó la película Cumbres, de Gabriel Nuncio, y en 2024 Javier Munguía publicó el libro “La verdad sobre los crímenes de Diego Santoy”. Morbo que dejó dinero. Nos vemos en otro Sótano. Mi X: @raulmandujano.

 
 
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Raúl Mandujano Serrano

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