La Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México -que en breve deberá entrar a la deliberación de la propia comunidad y, posteriormente, de la Legislatura mexiquense- no solo atenderá temas jurídicos relacionados con becas, vida académica, procesos electorales, esquemas presupuestales, actividades culturales y aquello que tradicionalmente ocurre en las instituciones de educación superior. La nueva Ley de la UAEMéx innovará en una materia generalmente invisibilizada: los sistemas de cuidados.
Con esa visión, Diana María Parra Romero, experta colombiana en género y políticas feministas, con más de 17 años dedicados a impulsar sistemas de cuidado con perspectiva de derechos humanos, impartió la conferencia: “El cuidado como fundamento de igualdad y del desarrollo humano contemporáneo”, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEMéx.
Parra Romero explicó que en Latinoamérica las necesidades de cuidados de la población aumentan en todos los países, como consecuencia de los cambios demográficos, epidemiológicos, así como por los efectos del cambio climático. La población de 65 años y más se incrementa, especialmente las personas de 80 años y más, por lo que las demandas de cuidados serán mayores en las próximas décadas, precisó.
Durante poco más de una hora, la especialista detalló que, ante esas circunstancias, es urgente el establecimiento de políticas públicas que atiendan un escenario que -por ahora- no resulta alentador, en virtud de que el trabajo que implican los cuidados ha sido habitualmente invisibilizado y no valorado, ya que se asume como algo inherente al género femenino.
La exposición de la especialista en el auditorio de Ciencias Políticas y Sociales naturalmente mueve a la reflexión, porque -de acuerdo con los datos que aportó- se estima que los cuidados representan aproximadamente el 31 % del Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones, aunque no se pagan, y de manera particular “es una de las dimensiones menos reconocidas de las contribuciones de las mujeres al desarrollo y la supervivencia económica de los hogares”.
Asimismo, sigue siendo el “impuesto oculto y más alto” de las mujeres en términos económicos y de tiempo, y todo ello se deriva -explicó la maestra Parra- por la división sexual del trabajo, al asignar a los hombres a la esfera “productiva” (para generar riqueza) y a las mujeres a la esfera “reproductiva” (para perpetuar la especie), de manera que históricamente se ha considerado que a los hombres nos corresponde un fuerte valor social agregado.
En esa perspectiva, la rectora de la UAEMéx, Martha Patricia Zarza Delgado, señaló: “A pesar de la relevancia de los cuidados en el éxito del desarrollo humano y de nuestra historia colectiva como sociedad, históricamente han sido colocados en la invisibilidad, alejados de la agenda pública y acotados, exclusivamente, a los arreglos interpersonales que definen dinámicas de la vida privada”.
Citó a la pensadora y activista italiana Silvia Federici: “eso que llaman amor, es trabajo doméstico no remunerado”.
La rectora Zarza advirtió: “Durante la última década, datos e investigaciones del INEGI, la ONU, CEPAL e investigaciones propias de la UAEMéx han demostrado que las labores de cuidado son fundamentales para el desarrollo económico de las naciones y para el sostenimiento de la vida cotidiana. Todas y todos necesitamos cuidados, pero no todas y todos recibimos y proveemos cuidados de la misma manera”.
Por ello, el hecho de que la universidad sea pionera “en la reivindicación de dignidades” al haber creado la primera Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados -a cargo de la doctora Norma Baca Tavira-, acredita que la visión de una mujer al frente de la máxima casa de estudios mexiquense es un asunto profundo y habrá que continuar esa ruta.
Ojalá que no sea un ajuste estructural que se modifique con otro rectorado, como ocurrió con las secretarías del Deporte y de Cooperación Internacional, que pudieron establecer diferencias positivas para la institución y desaparecieron de un plumazo.
Por ello, es relevante que desde la Ley de la UAEMéx se plantee esa política y -como lo señaló la rectora- se rompan viejas inercias, priorizando el bienestar físico y mental de la comunidad. Ahora habrá que acreditar, en la operación cotidiana de todos los espacios, esa visión de la rectora, de manera que se ejerza el derecho a cuidar y ser cuidados “sin dejar a nadie atrás”.

