No debería ser una sorpresa que la actuación de Guadalupe Taddei, como presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), cause muchas dudas respecto de su supuesta independencia del gobierno y de la 4T; con sus intervenciones, se le puede observar incluso más obradorista que López Obrador.
“Somos México”, el nuevo partido que reúne a diversas personalidades entre las que se encuentran Guadalupe Acosta Naranjo, Fernando Belaunzarán Méndez, Xóchitl Gálvez, Gustavo Madero, Amado Avendaño, entre otros, se han declarado en contra del nuevo sistema político que se ha instaurado en México; tal vez es por eso que han tenido que librar diversas batallas para lograr su registro.
Cabe destacar que la decisión de darse a la tarea para conseguir el registro como partido político surge como resultado de las elecciones en las que, desde su posición como sociedad, insistieron constantemente en la unión de los partidos de oposición: PAN, PRI, PRD, para formar un frente común y enfrentar de manera más competitiva a la bien aceitada maquinaria del partido en el poder.
Sin embargo, las muestras de egoísmo, soberbia, protagonismo y poco interés de los representantes de esos institutos políticos desmoronaron la ambiciosa coalición. No se logró el propósito; cada quien jaló por su lado y hacían como que les importaba, pero en gran parte solo se dedicaron a proteger sus intereses particulares. Lo que dio al traste con el proyecto, el cual venía precedido del movimiento en defensa del INE con la Marea Rosa y que, a final de cuentas, no sirvió de mucho porque el expresidente Andrés López Obrador dobló por mecanismos poco éticos a esa figura electoral, ya que, a la llegada de Taddei, la independencia del Instituto quedó en duda cuando empezó a tomar decisiones en favor del destructor de la democracia.
No fue solo el INE, el Tribunal Electoral corrió con la misma suerte. Es difícil imaginar que alguna determinación pudiera dictarse en contra del régimen. Al tener todo bajo control, los integrantes de la 4T no tienen empacho incluso en presumirlo.
No es extraño entonces que al nuevo partido, “Somos México”, le hayan impuesto una serie de trabas para descarrilarlos, aunque hasta el momento las han solventado; no obstante, enfrentan una nueva. El Consejo General les ha ordenado cambiar el nombre y emblema de la manera en como lo han venido ocupando hasta el momento.
Pero vamos por partes: nombre y emblema ya habían sido validados por el Instituto desde hace más de un año, y ahora ¿pretende condicionarlos? ¿Por qué? ¿Qué cambió? La mayoría de consejeros los acusa de excederse al pretender presentarse como si representaran o encarnaran a México en su conjunto.
¿Cuál sería entonces la diferencia del nombre y su supuesta intención con la de MORENA? Desde el inicio, Morena se manejó intencionalmente con la idea de hacer alusión a una figura respetada y venerada por la gran mayoría de mexicanos. ¿No logró ventaja ese partido con esa condición?
Y no es solo Morena. El Partido Verde Ecologista de México utiliza el nombre de México, y el Tribunal Electoral ya se manifestó al respecto al señalar que usar el nombre del país es válido, pues es una palabra sin propiedad o exclusividad. Es por esa razón que no se entiende por qué el Consejo General del INE les obliga a cambiar nombre, emblema e identidad.
Aunque la justificación sea que indebidamente el nombre los favorecería en las urnas, además de que generarían confusión por su similitud con el partido “Fuerza por México”, la respuesta se encuentra en el precedente con el que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en fecha 11 de junio de 2025, con mayoría de votos, se manifestó: concluyó que tres organizaciones que usaban el color rosa y referencias al nombre de México son plenamente identificables, sin generar confusión entre la ciudadanía.
La posición del Consejo General, encabezado por la consejera presidenta Guadalupe Taddei, debilita al nuevo movimiento político, pues al condicionar un cambio de esa magnitud les impide aprovechar el trabajo que han venido realizando durante todo este tiempo, porque los ciudadanos que han confiado en ellos y quienes simpatizan con su movimiento ya los identifican como “Somos México”, lo que se observa en el apoyo que les han brindado para cumplir con los extenuantes requisitos que establece la ley.
Más bien, podría sospecharse que todo esto se debe a una perversa intención: evitar que movimientos sociales como el que se menciona y que surgen con independencia de los institutos políticos ya conocidos no puedan competir con piso parejo porque les estorban; y entonces, grupos sociales como “Somos México” y “El Movimiento del Sombrero” estarían destinados al fracaso.
¿A qué le temen?

