¿Debe olvidarse Fernando Flores de sus aspiraciones políticas?
DigitalMex - Periodismo Confiable
Publicado en Opinión

¿Debe olvidarse Fernando Flores de sus aspiraciones políticas?

Miércoles, 10 Junio 2026 00:10 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

Fernando Flores Fernández, alcalde de Metepec, venía desarrollando un trabajo sobresaliente al frente del Ayuntamiento de uno de los municipios más importantes del Estado de México; son notables los logros de su administración. La buena gestión que ha ofrecido a sus conciudadanos se debe, en parte, a reconocer, en primer lugar, los problemas que aquejan al municipio y al compromiso por resolverlos. Por esa condición, la labor del alcalde es calificada como positiva.

Sin embargo, un altercado descubrió quién es en realidad el político panista; aunque, a decir verdad, el comportamiento que ha sido profusamente exhibido en redes sociales no es nuevo. Quienes lo conocen saben perfectamente de su forma de actuar, tanto de él como de sus familiares; solo que no pasaba a mayores, todo quedaba en lo local.

El viernes cinco de junio, un video que se hizo viral dejó ver al alcalde acompañado de sus escoltas, quienes portaban armas largas, encolerizado y haciendo uso de la violencia para entrar por la fuerza al club deportivo “La Asunción”, ubicado en Metepec, para agredir a una persona que se encontraba al interior del centro deportivo.

Al conocer los alcances que estaba obteniendo ese video, que rápidamente se estaba viralizando en las redes sociales, el edil se apresuró a intentar atajar el escándalo grabando uno propio con el que intentó disculparse, señalando que él es socio del club en el que sucedieron los hechos y que había acudido a un llamado de auxilio para evitar que las cosas llegaran a mayores.

Más le hubiera valido al funcionario municipal revisar primero lo que iba a decir en su filmación, ya que, al pretender atajar el problema en el que se metió, se le vino la noche. No preparó bien lo que iba a decir; se notó incoherente, incongruente e inverosímil. La grabación refleja a un personaje prepotente, violento y arbitrario.

Desde luego, con un mínimo de sentido común, puede rechazarse de antemano su versión de haber acudido a un llamado de auxilio; no es policía y, aunque sea autoridad, no le corresponde acudir a tranquilizar nada; es, por donde se le vea, un gravísimo error.

En particular, no se trata únicamente de saber a quién va a buscar para agredir, es la forma lo que se descalifica y desprecia. Estamos viviendo en un momento muy delicado para el Estado de México y para el país. Las autoridades se encuentran en el ojo del huracán. El ciudadano se encuentra atento a todo lo que hacen o dejan de hacer; por lo mismo, no está conforme, nada contento, y ya está harto de sus representantes.

El contexto no es menor; la inseguridad predomina por encima de todas las promesas de los diferentes órdenes de gobierno. A pocos días del secuestro de una periodista, Roxana Guzmán, en el estado de Veracruz, la comunidad fija sus ojos en quienes tienen el poder para exigir protección; pero acciones como la mencionada la dejan en un inevitable estado de incertidumbre, el cual se suma a los escándalos protagonizados por gobernadores involucrados, probablemente, con la delincuencia organizada.

Ahora llega este nuevo capítulo, en el que el metepequense hace gala de la violencia, con un claro abuso de su posición para golpear, intimidar y menoscabar a un civil. ¿Es esa la función de un alcalde? Lo trágico es que Flores quiere convencernos de que lo que todos vimos no es lo que sucedió, como si las grabaciones no dieran cuenta de lo acontecido.

Sin embargo, Flores ya no puede hacer nada; su actitud y reacción ya son del dominio público. Al respecto, surge una pregunta: ¿se merecen los ciudadanos un funcionario así?

Ahora bien, para nadie puede ser un secreto que el sueño de Fernando Flores, como el de cualquier político, era el de ocupar la silla del Palacio de Gobierno del Estado de México, pasando primero por la legislatura, ya sea local o federal. Para no pocos analistas, pudo haber sido un buen “gallo”, capaz de enfrentar a Morena; tenía mucho a su favor. Pero esa idea va a tener que postergarse y esperar a mejores tiempos, ya que es bien sabido que la gente olvida, y esto también puede olvidarlo.

Fernando Flores, con sus familiares, llegó hace años al club deportivo mencionado; con el paso del tiempo se fueron adueñando de importantes decisiones administrativas y, de pronto, todo ya se encontraba bajo su control, por encima de quienes no estaban de acuerdo. Eso los ha marcado y les ha dado para tener en disputa al club. De hecho, fue el propio edil quien así lo declaró en MVS Noticias, con Juan Manuel Jiménez, al sostener que se trata de un club privado y que él y sus hermanos, siete en total, son dueños de este; pero también dijo que no golpeó a nadie. Las imágenes dicen otra historia.

A pesar del escándalo tan difundido de Flores, más parece una pequeñísima oportunidad para el partido en el poder y, al menos, tomarlo como distractor de tantos problemas que al día de hoy debe enfrentar. En realidad, el asunto, aunque no es menor, tampoco puede compararse con los escándalos protagonizados por importantes figuras del oficialismo. No da para tanto. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó revisar el caso a su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en un incomprensible contrasentido, pues el funcionario tiene una tarea más importante que atender que distraerse con un evento de esta naturaleza. Así las prioridades del gobierno federal.

Visto 99 veces
Valora este artículo
(0 votos)
Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio