DigitalMex - Periodismo Confiable

Publicado en Opinión

Baja California, un ensayo para AMLO

Miércoles, 17 Julio 2019 00:06 Escrito por 
Baja California, un ensayo para AMLO Lo bueno, lo malo y lo serio

El Congreso de Baja California dio la nota al aprobar cambios constitucionales para que Jaime Bonilla, recientemente electo como gobernador en esa entidad por el periodo de dos años, lo haga por cinco. El día dos de junio de este año los electores salieron a las calles para emitir su voto que bien sabían que dos años era el tiempo que el mandatario que estaban eligiendo duraría en el poder.

Sin embargo, no contaban con que los congresistas estatales con mágicas prácticas pueriles descubrieron que el sentir de los ciudadanos no era eso lo que querían, sino que el periodo debería ser de cinco años, entonces, fieles a los designios del pueblo bueno al que representan, como para adivinar cuál era su deseo real, no dudaron ni un minuto, bueno sí, después de quien sabe qué condiciones supuestamente ya superadas, decidieron ahorrarle al erario unas nuevas elecciones dentro de dos años.

La magia para gobernar solo se puede comparar con lo que sabe hacer el presidente, al creer que puede interpretar las decisiones del pueblo, claro, muy a su estilo y a su conveniencia. Durante una de sus acostumbradas charlas matutinas al preguntarle respecto de este asunto, solo contestó tibiamente que el tribunal electoral tendría que decidir.

Muy cómodo para el originario de Macuspana, que en esta condición sí le da méritos al tribunal, pero en otras que no le son favorables sale de inmediato a señalarlos, incluso hace amagos para sacar a relucir sus nombres, como los de esos Magistrados fifís que han aceptado sendos amparos en contra de la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía.

Pero bueno, tratándose Jaime Bonilla de una persona bastante cercana al presidente, los nubarrones se posan en la cabeza de los más de 120 millones de mexicanos por ser el laboratorio acostumbrado de esta Cuarta Transformación para hacer lo que le venga en gana, y preparar, en caso de que las cosas pasen con bien, la ansiada permanencia del tabasqueño vía la misma receta.

Ya se hizo con la cancelación del Aeropuerto de la Ciudad de México que se construía en Texcoco, para llevar a cabo una de las votaciones más amañadas de las que los mexicanos creían superadas, con urnas embarazadas, votaciones en carrusel, todo ello se documentó, pero no se hizo nada, y terminó por sembrar de plano la idea de que Santa Lucía con su aeropuerto militar había ganado, con una representación de votantes cuyas casillas se concentraron en los territorios dominados por Morena.

El resultado es mas que sabido para propios y extraños, pero se quedó a pesar de los pesares, incluso de que la opción del aeropuerto de Texcoco llevaba y siempre llevó delantera en las encuestas, ¿qué sucedió? Sucedió lo que muchas veces de ello se quejó López Obrador, al final de cuentas decidió la mano que mece la cuna.

Al salirse con la suya, se dio cuenta el presidente que bien podría utilizar esa mañosa vía las veces que le fueran necesarias, porque si bien debe recordarse, antes de ese simulacro, no había querido hablar de las consultas ciudadanas para sus programas sociales, pero una vez que recibió el magnifico resultado, para él, claro, hizo las demás consultas con la seguridad de que serían aprobadas.

Una de ellas por cierto, ha quedado a deber, ¿por qué será? Se supone que se iba a consultar al pueblo si querían o no que se juzgara a los anteriores presidentes, adelantando que no es de rencores y que prefería ir para delante en lugar de estancarse con esos pequeños detalles, cuando durante sus campañas señaló que nada podía moverse si el presidente no lo sabía, y ¿luego entonces? Tal vez puede ser que algo, en lo que se comprometió se lo impide, puede ser o no, el caso es que la población se quedará con las ganas.

Al darse cuenta el de Tabasco que las cosas le siguen saliendo como necesita, lanza lo que ha sido su sueño guajiro desde el principio, gobernar por tiempo indefinido para terminar de construir lo que pomposamente ha bautizado como la Cuarta Transformación del país, y es el caso Bonilla lo que le puede dar luz para ello, le mide el agua a los tamales.

Y seguramente, en caso de salirse con la suya Bonilla, agregando además que López Obrador ha dicho que ya no se pertenece, hará lo que le pida el pueblo bueno y sabio de México, y puede ser que ese pueblo esté debidamente representado en el actual congreso de la Unión, y el resultado suena hasta lógico, seguirá los mismos pasos que el de Baja California.

Porque si se pudiera tener esperanzas en la oposición, ya se dieron cuenta que con algunos cañonazos como en Baja California, las cosas le podrían favorecer al mandatario, y entonces hay que irse preparando para ver repetirse la historia, para agregar su nombre a la lista de presidentes que repitieron en el poder, como Antonio López de Santa Anna, Nicolás Bravo, Benito Juárez, Porfirio Díaz, sólo por mencionar a algunos, y hay una razón para señalarlo, el propio mandatario lo dijo, quien no conozca su historia corre el riesgo de repetirla.

Hasta parece burla para sus adversarios, que desafortunadamente, por lo menos en Baja California ya demostraron de qué están hechos, a pesar de la amenaza del PAN y del PRI en el sentido de que sancionaran a sus diputados, es lo mínimo que deben hacer, pero, ¿y?

Hasta parece mentira que sea don Porfirio Muñoz Ledo quien haya sido el que levantó la voz para dvertir que incluso puede haber desaparición de poderes, y bien para el decano, que si de algo le sabe es de la experiencia acumulada en política que no adquirió de la noche a la mañana.

Las cartas están sobre la mesa, López Obrador se frota las manos para saber cuál será el resultado con su morenista, los ciudadanos, propios y extraños del lopezobradorismo sí deberían estar preocupados porque por lo que se ha visto hasta el momento, las cosas en este país no han cambiado, siguen los mismos trucos de las mismas personas con diferentes colores.

¿Cuál es el cambio?

Visto 768 veces
Valora este artículo
(3 votos)
Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio