Una década de comercio

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Una década de comercio

Domingo, 17 Enero 2021 00:08 Escrito por 

Hoy hablaremos cronológicamente del comercio en la década de 1930-1940 de nuestra ciudad de Toluca:

La agricultura y el comercio eran actividades sobresalientes en estas etapas de nuestra historia.

En la época precortesiana la primera zona que sirvió de asiento a los comerciantes fue la de Huitzila Tlacopan-La Mora, en el rumbo noreste de la ciudad; estos barrios aún existen, hallándose hoy en día totalmente ocupados por construcciones habitacionales.

Durante la colonia, el establecimiento del Convento de San Francisco y las casas consistoriales fueron conformando el núcleo en que tuvieron asiento las actividades religiosas y educativas, en la parte donde después se construirían los emblemáticos Portales, a su alrededor se establecieron los comerciantes. La calle del Maíz (hoy Constitución), fue el lugar del trueque y de la venta del maíz, semilla más importante para su consumo en el Valle de Toluca. En esta época apareció la moneda para efectuar las transacciones comerciales.

La presencia de caminos radiales concurrentes a lo que después fue el centro de Toluca prueba que nuestra gente seguía el camino recto para ir al mercado o tianguis.

A finales del siglo XVIII, Toluca se convirtió en ciudad y poco más tarde en la capital del Estado de México. La llegada de los burócratas incrementó en gran parte el comercio.

Nuestros portales empezaron a construirse en 1831 siendo Luis Madrid quien inició el de Constitución; posteriormente González Arratia construyó el Reforma y dos años después el que se llamó Portal de la Paz en la época de don Porfirio Diaz y, que a la muerte del iniciador de la Revolución llamaron Portal Madero. En el Portal habia comercios de todo tipo, entre otros los llamados de “barilleros” y los cajones de ropa. En aquel entonces no había ropa hecha, sino telas importadas, del país y otras elaboradas aquí en Toluca, como cambayas, mantas, cantones, céfiros, driles rayadillos, que las mujeres adquirían para ellas mismas confeccionar su ropa.

A finales del siglo XIX y principios del XX la Cervecería Toluca y México, S. A, era una importante fuente de trabajo, tenía en su momento 2 mil trabajadores aproximadamente, y proveía al mercado de excelentes cervezas: Toluca, Victoria, Marzen Bock y de barril, que ofrecía directamente a particulares; también vendía hielo, pues tenía una planta de gran capacidad. Además, existía la fábrica de vidrio que elaboraba los envases correspondientes. A principios de la década de los treinta esta fábrica fue adquirida por la Cervecería Modelo de México, con lo que se perdió la producción cervecera en Toluca.

Se decidió abordar este tema porque corresponde a la generación de mi familia (aunque ellos nunca fueron comerciantes) pero de la observación, oído y contemplar lo que se platicaba en un mundo muy provinciano me dieron una niñez muy feliz de lo cual se me quedaron grabadas muchas anécdotas.

Marco económico de la epoca:

Toluca ya con 40 mil habitantes y como capital del estado, aparte de la actividad burocrática incipiente, tenía como actividades principales las siguientes:

La agricultura, fundamentalmente el cultivo del maíz; la explotación maderera en los municipios cercanos, cuya derrama económica era relativamente importante en el comercio local; la labor de decenas de establos, ranchos y haciendas que aun funcionaban con los remanentes derivados de la repartición agraria posrevolucionaria, lo cual permitía que pudiera considerarse a la zona como cuenca lechera, con la consiguiente obtención de productos lácteos, como crema, mantequilla y queso; centenares de pequeños talleres domésticos de artesanías donde cotidianamente se reflejaba la habilidad manual de sus propietarios y con cuyo producto de las ventas sobrevivían las familias o significaba un ingreso complementario; establecimientos industriales dedicados a textiles, a manufactura de tabaco, jabón y cerveza.

En cuanto al transporte se contaba con el ferrocarril México-Toluca-Acámbaro, que eficientemente funcionaba y se complementaba con el de Toluca-Tenango y San Juan de las Huertas, además de camiones ligeros de carga, que utilizaban la carretera México-Toluca y las brechas abiertas, entre otros, por el coronel Filiberto Gómez, hermano de don Abundio y suegro de don Wenceslao Labra, todos ellos ex gobernadores del estado.

Comercios preestablecidos:

En relación con lo anterior entre los comerciantes preestablecidos encontramos, además de oriundos de esta ciudad, a inmigrantes españoles, libaneses, chinos, polacos, judíos, rusos, judíos, lituanos, etc, (que en su momento hablaré de algunos de ellos); lo mismo que a procedentes de otras entidades de la república, como guerrerenses y guanajuatenses principalmente; también llegaron a establecerse a Toluca personas de las zonas de Atlacomulco, Jocotitlán e Ixtlahuaca.

El comercio, ayer como hoy, se sostiene principalmente por las relaciones con los pueblos circunvecinos. Las ventas más importantes se realizaban los viernes, por llevarse a cabo este día el famoso tianguis; también los miércoles, aunque en menos escala, y los sábados por la tarde se hacían circular las rayas, aunque exiguas, pero paradójicamente suficientes, de los obreros y jornaleros. Los domingos permanecían abiertas las misceláneas y otros establecimientos dedicados a los diferentes servicios.

Por lo tanto podríamos clasificar los locales comerciales por ramos; así, destacaríamos los dedicados a los abarrotes y venta de bebidas embriagantes, carbón, cal y tequesquite, jabón, molinos de nixtamal, cererías, expendios de ropa corriente, boneterías, calzado, sombrarías predominando la tiendas de sombreros de palma, carnicerías, recauderías, pan, amasijos, compra y venta de semillas, forrajes, expendios de leche, mantequilla y queso; indicio de la existencia de establos, ranchos y haciendas; habiendo también dispersas en toda la ciudad boticas, ferreterías y alacenas, así como puestos modestos donde predominaba el expendio de dulces característicos de la ciudad.

Así mismo se agrega a las actividades anteriores las taquerías, fondas y restaurantes, peluquerías, baños públicos algunos con alberca, hoteles, casas de huéspedes y mesones y una sola planchaduría al vapor que hoy en día conocemos con el nombre de tintorería. Existían talleres de tipo doméstico, dedicados al a hojalatería, herrería, textiles, curtidurías y algunas rebocerías.

Además, se contaba con gasolineras, muchas de las cuales instalaban sus bombas en las aceras o banquetas, y únicamente con un barandal de protección, como la llamada Águila, en la calle de Constitución, que tenía como símbolo en la marquesina un águila; ésta era atendida por Vicente Ruiz y posteriormente por el señor Nicolás Carrasco.

También ya existían agencias de automóviles y talleres de reparación de estos vehículos, lo mismo de herrería y balconería, en donde predomina el trabajo de forjas y apenas comenzaba el de soldadura eléctrica.

Giros:

Abarrotes, panadería, lecherías, cererías, pulquerías, carbonerías, tenerías y boticas.

Continuará……..!!


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad