¿El peor presidente de la SCJN?

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¿El peor presidente de la SCJN?

Miércoles, 28 Febrero 2024 01:45 Escrito por 
Alfredo Albíter González Alfredo Albíter González Lo bueno, lo malo y lo serio

Arturo Fernando Zaldívar Lelo de Larrea se ha distinguido por ser congruente a partir de la cercanía que ha demostrado tener desde el inicio del gobierno de la 4t, con el presidente Andrés López Obrador, ambos, nunca se preocuparon por disimularlo.

Cuando Arturo Zaldívar despachaba como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se presentaron varios momentos en los que hicieron suponer la injerencia del ejecutivo federal, las sospechas aumentaron porque al presentarse alguna deliberación de los ministros cuya votación fuera en sentido contrario a los intereses del mandatario, se suspendía, para, posteriormente y tal vez después de hacer labor de “convencimiento”, la votación se presentaba diferente.

Lo anterior ocurrió varias veces para beneplácito de quien despacha como titular del ejecutivo federal, la polémica siguió a Zaldívar materialmente durante todo el periodo que estuvo al frente de tan importante cargo; las dudas de su desempeño no fueron por tratar con cautela la posible liberación de algún delincuente relacionado con la delincuencia organizada o el narcotráfico.

Ante lo anterior, surgían interrogantes naturales como: ¿a qué tanto iba el presidente de la SCJ a Palacio Nacional? Hoy más que nunca, esa sospecha parece haberse despejado. Haciendo presumir que el poder ejecutivo se había inmiscuido en las determinaciones judiciales; no está de más recordar que esa intervención se dio en el legislativo, ya que ante la mañosa mayoría que generó el partido Morena permitió que las infames iniciativas que no necesitaron de mayoría calificada tenían tránsito seguro para su aprobación, respetando la indicación que el propio López Obrador ordenaba, sin quitarle una sola coma.

Así, con ese descaro, propio del autoritarismo, el cual ahora presume y alardea el oriundo de Macuspana, al referir que “por el bien del pueblo”, intervenía para componerle la plana al poder judicial, por medio del obsequioso y “bien portado, ministro presidente”.

Ante tal confesión por parte del mandatario, el exministro concedió una entrevista, pero no fue a cualquier medio de comunicación, la realizó con Ciro Gómez Leyva, al tiempo que determinó que sería la única que daría. Para nadie es un secreto su cercanía con el comunicador, de hecho, interviene en el noticiario de Ciro como colaborador.

Por lo anterior, era de esperarse que Ciro se guardara la metralla que pudo haber ocupado contra el ministro en retiro, y así fue, le concedió la libertad de expresar lo que a éste mejor le convino, de esta forma, durante la entrevista aseguró que los medios “malinterpretaron los comentarios del presidente”.

No obstante, lo que dijo Zaldívar en el programa tenía que haber sido de esa forma, porque es innegable que se encuentra acorralado y expuesto, una condición que seguramente no hubiese deseado, pero, no se trata únicamente de la confesión presidencial, son sus propios actos los que lo llevaron a tan vergonzante momento para él, para su familia, para los ministros, para el poder judicial, todo, y para la mayoría de abogados y estudiosos del derecho.

¿Cómo pudo haber negado la confesión del presidente?

No podía, y más le valdría sostenerse en lo que ha dicho, pero bien sabe que se encuentra en serios problemas, la justicia puede alcanzarlo en algún momento, y actualmente, como asesor de la candidata del oficialismo, en lugar de ayudarle, puede ahora estorbarle.

Por cierto, el pobre desempeño de Claudia Sheinbaum para presentar “sus ideas” y permitir visualizar un proyecto de gobierno para ofrecer y que sea atractivo para que le ayude a conquistar la confianza del electorado, con miras a las elecciones de junio próximo, lleva otro rumbo, ya que únicamente se la ha pasado repitiendo y asentando lo que López Obrador ya determinó; además de lanzarse en contra del sector de la sociedad que no aprueba al gobierno de su mentor, a los que no deja de insultar, confirmando que es una candidata sin pensamiento propio, por lo que es de imaginarse que, que si su líder así lo indica, Zaldívar continuará en su equipo, con todo y el daño que eso le pueda representar.

Por otro lado, tras la declaración del presidente ¿de qué manera se le podría creer a Zaldívar que no es verdad que permitió tal intromisión en asuntos de observancia exclusiva de la Suprema Corte de Justicia, cuando lo dicho por el tabasqueño advierte que éste hizo lo necesario para cumplir con sus deseos?

Todas sus acciones lo señalan y confirman lo que confesó López Obrador, o ¿cómo explicar que renunció un año antes de concluir su encargo para sumarse al equipo de campaña de Sheinbaum, y además, con ese movimiento, quien hoy lo exhibió, pudo elegir a otro ministro para ocupar la vacante que dejaba? nunca aclaró cuál fue la causa grave, condición indispensable para renunciar a la Corte.

Puede Zaldívar negar todo lo que quiera sobre lo que ha descubierto López, pero su actuación, su cercanía con él y posterior determinación de ponerse a las órdenes de Sheinbaum para apoyarla en su campaña, lo desnudan por completo, lo interesante será saber hasta cuando aguantará la incómoda posición en la que a partir del miércoles 21 de febrero lo colocó su amigo, el presidente.

El expresidente de la SCJ se encuentra ante un complicado panorama, ha sido objeto de escarnio en redes sociales, no es para menos, él mismo se colocó en esa condición, y lo que le falta. Renuncia para enlistarse en Morena. ¿Qué es lo que quiere que se piense de él? ¿Será recordado Arturo Zaldívar como el peor presidente que ha estado al frente de la SCJN? Solo el tiempo lo dirá.

¿Qué le sucedió Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda?

Existen grandes dudas respecto del deceso de Carlos Urzúa Macías, exsecretario de Hacienda del gobierno obradorista, lo sorprendente es que comunicadores de la talla de Ciro Gómez Leyva exijan pruebas o que se deje el asunto como está. ¿En serio? Lamentable declaración porque algo parecido podría preguntársele respecto al atentado que sufrió, ¿dejaría las cosas como están?

Hay circunstancias que no se pueden ignorar: si el exsecretario de Hacienda sufrió una caída dejando una mancha hemática, no podría haberse entregado el cuerpo sin antes practicar la necropsia de ley obligatoria, eso lo sabe cualquier abogado, y desde luego, es práctica exigida en las instituciones encargadas de procurar justicia.

¿Por qué la prisa por declarar una muerte natural? ¿Por qué la exagerada reacción desde Palacio Nacional? ¿Época de zopilotes?, o ¿algo más? La duda quedará sin una respuesta sólida, porque además, el cuerpo fue incinerado, es decir, ya no hay forma que por medio de un estudio pericial adecuado se pueda saber qué fue lo que en realidad le sucedió al exsecretario.


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio