Humor social

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Publicado en Opinión

Humor social

Jueves, 29 Febrero 2024 01:10 Escrito por 
Juan Carlos Núñez Armas Juan Carlos Núñez Armas Palabras al viento

Las campañas electorales están por iniciar y esperamos un periodo muy intenso, de fuertes contrastes y con diversas personalidades, algunas ingeniosas y disruptivas tratando de exponer las mejores cualidades de las y los aspirantes. En una de esas uno que otro tratará de hacer propuestas que atraigan la atención de las y los votantes. Pero no olvidemos que el contexto en el que se desarrollarán las campañas será muy complejo. Por ejemplo, en días pasados la sospecha del financiamiento ilegal a las campañas presidenciales de López Obrador, primero en 2006 y luego en 2018, generó el hashtag #NarcoPresidente que sigue vigente en las redes. El fenómeno de comunicación enojó tanto al presidente que ha dedicado horas y horas a hablar del tema y peor aún no lo ha desmentido y ni siquiera quiere demandar a los autores de los reportajes.

Cada una de las situaciones que se presentan en el escenario público tienen repercusiones en los ámbitos social y político, y puede cambiar el rumbo de las campañas. Hoy sabemos que todo está por definirse, que nadie puede cantar victoria y que el resultado dependerá del estado anímico de los votantes. Eduardo Fianza ha desarrollado el concepto “estado anímico de la sociedad” y para entenderlo dice hay que ir hacia atrás y observar sus características. La elección del 2000 es un ejemplo que sobresale. Se eligió el primer gobierno de la alternancia que generó una gran expectativa, prometió cambio, pero no satisfizo a muchos ciudadanos. Calderón se definió (en su campaña) como “el presidente del empleo” y durante su sexenio sin duda tuvo grandes acciones, pero la crisis mundial generó muchas insatisfacciones económicas, tanto así que su partido perdió en la sucesión. En 2012 regresó el PRI con Peña Nieto, pero la decepción de los ciudadanos fue tal que se generó un sentimiento de rechazo a la corrupción que llevó a Andrés Manuel a la presidencia.

El actual gobierno ha generado una polarización política que le resulta conveniente para explotar el resentimiento y la confrontación, tal vez para que no se hable de la situación económica, el desempleo o la pobreza. En el momento actual siguen vigentes problemas políticos graves comenzando por el presidente que no acepta la crítica y también los privilegios que se mantienen para quienes ahora están en el gobierno, los mismos de antes, que ahora participan en Morena y se pretenden perpetuar en el poder.

El psicólogo David Reyes Domínguez (UNAM) afirma que, por todo lo anterior, el mal humor social tiene repercusiones en nuestra calidad de vida, el estrés acumulado provoca y altera enojos de manera constante y sin motivo aparente. El autor define al mal humor social como un trastorno emocional que se refleja en un comportamiento irritable, situaciones que se agravan por la problemática económica, el desempleo, los conflictos familiares y los desencuentros políticos. Este trastorno genera una hipersensibilidad a los estímulos de tristeza y depresión con síntomas de bipolaridad, entre depresión y agresión, y en ocasiones la pérdida del autocontrol.

La elección en puerta tendrá efectos diferentes en las y los ciudadanos, a unos los llevará a las urnas por la negatividad emocional y a otros buscando un cambio que dé paz y tranquilidad a las familias y comunidades. Unos se moverán en el sentido de que no quieren tener un gobierno que es un asco, igual que los políticos que lo integran, a quienes ven como deshonestos, corruptos, agresivos y misóginos. Muchas y muchos electores han generado frustración decepción, desánimo y hasta fastidio.

Entonces, ¿cuál es el humor social con que llegaremos a las urnas? ¿Con qué sentimientos? ¿Con la negatividad y el resentimiento acumulado o el optimismo de desear un país mejor? ¿Una mala candidata que representa la continuidad de las cosas puede presentarse como el cambio que buscan los ciudadanos? Para el estratega Antoni Gutiérrez Rubí, la decisión de por quién votar tiene una relación directa con el componente emocional y señala “el like le ha ganado la batalla al think”. La candidata que quiera ganar debe entender la atmósfera emocional preexistente porque es crucial para ganar la elección, ¿cuál es la palabra clave que definirá la elección, continuidad o cambio?

Sabemos que se acabó la fidelidad a los partidos, que el voto es volátil y frágil, que el desencanto por la política tiene consecuencias y que la política de proximidad pone en el centro al ciudadano. Es crucial el papel que juegan las emociones porque determinan el comportamiento de las comunidades de acuerdo a sus creencias y valores. Decía el británico Niall Fergunson que no vivimos en una democracia que vivimos en una “emocracia”, cuando son fuertes los sentimientos es más fácil que se transforme en indignación y te mueve a ser más influyente. La emocracia representa una línea roja para la comunicación y la política. Ignorar los sentimientos es grave, sobreexcitarlos para la utilización política es peligroso, como lo demuestra la historia, y como lamentablemente lo vemos desde la presidencia hoy en día.

 

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.
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Juan Carlos Núñez

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