El derecho de las audiencias
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Publicado en Opinión

El derecho de las audiencias

Miércoles, 05 Agosto 2026 00:10 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

En el gobierno federal y, por consiguiente, en todos los espacios en los que se encuentre algún integrante de la 4T con un poco de poder, sostendrán y casi jurarán por lo más sagrado que la nueva y descarada propuesta de censura a los medios de comunicación va encaminada a proteger al pueblo que puede verse sorprendido por las “mentiras” publicadas en los medios tradicionales de comunicación.

Aunque parezca ridículo, esta propuesta que han estado defendiendo con los dientes todos los morenistas y miembros de los partidos asociados al movimiento quiere presentarse como un sólido argumento, ya que han salido como clásicos superhéroes a defender la inocencia de la percepción social en contra del contenido informativo que reciben los ciudadanos.

Aquellos años en los que se exigía libertad de expresión y de prensa para que el Estado no interviniera con el trabajo periodístico y de información quedaron atrás. Claro, en ese entonces les convenía la independencia de lo que en un tiempo se le llamó el cuarto poder, para apoyarse en él en no pocas ocasiones, con la intención de descubrir las mentiras que se dijeran desde el gobierno. Pero al día de hoy, ellos –los que en otro tiempo se quejaban– son gobierno y lo que antes impulsaban ahora les estorba.

No se puede sostener un diálogo medianamente congruente ante la invasión voraz a lo que quieren presentar en la 4T como “novedoso”, disfrazado de consulta para conocer el sentir de los ciudadanos respecto de la Ley del derecho de las audiencias, porque es evidente que se trata de una trampa más del oficialismo. En la que, por desgracia, volverán a caer varios al creer que sus propuestas serán tomadas en cuenta.

No lo serán, y este supuesto ejercicio se unirá a otros que solo han significado ser falsedades protagonizadas por aquellos que impulsan consultas en las que decidiría el “pueblo bueno y sabio”. En esta nueva, se verá desfilar a interesados, letrados y conocedores del tema para ofrecer sus “propuestas” que, más tarde, serán enviadas al bote de la basura. Pues lo más seguro es que Morena terminará por desechar todo, imponiendo sus mayorías.

Es decepcionante observar que las voces más críticas se van apagando, porque no encuentran una base, tampoco tienen eco sus palabras, y de esa manera, poco a poco el nuevo régimen continuará arrebatando libertades; como ha retirado la independencia de los órganos que deberían representar contrapeso al poder.

Las consultas que se han anunciado con exagerada publicidad con la intención de provocar validación del pueblo que, al final, es el menos escuchado, inyectan la idea de ser tomados en cuenta; lo que nunca es así, pues la decisión siempre está tomada anticipadamente. Como la desaseada consulta de la suspensión de la construcción del Aeropuerto que se realizaba en Texcoco y que sería el impulso de México a la modernidad. Fue la primera de muchas otras decisiones que utilizaron la “voluntad del pueblo” como arma de destrucción.

De esta forma, la burla de nueva cuenta será consumada con una consulta que se ha promocionado desde la Presidencia sobre la Ley de las Audiencias, en la que participarán quienes crean aún que serán escuchados. No puede dejarse por asentado que acudirán con la inocencia de presumir que algo cambiará.

Lo que verdaderamente causa decepción es observar que no existe un grupo político o social, “alguien” con la fuerza suficiente como para ponerle cara a todas las mañas, mentiras y despojos de libertades impulsadas desde la administración de Andrés López Obrador y que continúa la mandataria Claudia Sheinbaum.

El primero instauró un dominio sobre lo que podía y no publicarse, haciendo ver en apariencia que se respetaba el derecho a la información, a la libertad de expresión y de prensa. Pero en el fondo, la indicación velada fue la de deshacerse de todos esos incómodos que criticaban su quehacer gubernamental, con un invento llamado las mañaneras, que aún continúa utilizando la presidenta Claudia Sheinbaum, y que difícilmente aceptaría una revisión respecto de lo que se asegura en ese programa televisivo y que llega a millones de mexicanos.

El peso de las pifias del gobierno razonablemente obliga a diferentes personas a buscar otros medios que no sean los oficiales para comparar, al darse cuenta de que oculta, dice medias verdades y ataca con un supuesto derecho de réplica que no puede utilizar el gobierno porque no se encuentra en igualdad de circunstancias que un ciudadano común y que endereza todo el poder para denostar, ofender, calumniar y opacar a cualquiera que diga lo que no le conviene.

El desfile de periodistas despedidos de reconocida trayectoria es el resultado de la queja sentida de quien ejerce el poder; la tolerancia mínima que se maneja es acorde con la insistencia de aplanar a esos molestos críticos, ya sean quienes dan una noticia o quienes opinan. Es precisamente el pretexto: decirle al pueblo, como si fuera un niño pequeño que aún no entiende de las maldades de la vida, lo que es noticia y lo que es opinión.

Todo tiene un propósito oculto o descarado: censura. La democracia solo fue utilizada para alcanzar el poder, desde donde se hace todo lo necesario para que nadie más pueda acceder a él, y la Ley que promueven en la 4T es parte de ese fin.

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio