Matices… Pongamos que hablo del corazón

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Matices… Pongamos que hablo del corazón

Miércoles, 29 Noviembre 2017 00:12 Escrito por 

He venido hasta aquí para sacudirme un poco el polvo de la cotidianidad, para que mi piel respire y se nutra mi vida con la creatividad de quienes han asumido el arte como pasión. Aquí se están esculpiendo sueños, no los de los artistas, sino los de una comunidad que viene a visitarlos, que se detiene a ver sus procesos creativos, que sabe y sueña con que seis de esas piezas irán a comunidades marginadas.

Es ahí donde muchas veces lo único que habita son los grisáceos de las carencias, el lugar ideal para hacer propuestas de intervención artística; es ahí donde hay que provocar los diálogos. Los escultores lo saben, no lo dicen, aunque intuyo que en el fondo su sueño es que su pieza vaya a algunas de esas comunidades, no creo que quisieran que fuese a dar a alguno de esos espacios lujosos como elemento decorativo.

El termómetro marca más de 30 grados, la sensación térmica la siento a tope, me refugio en algún lugar fresco. Ellos no pueden, ellos deben cortar acero, soldar, definir la composición, enfrentar los retos de los tiempos mexicanos: en un ratito llega el material, en un momentito volverá la luz, ahorita vamos a comer, ya merito hacemos una pausa…

Los transeúntes no dejan de pasar, de regalar sonrisas en silencio, que se convierten en un buen alimento para el alma de los creadores. Difícilmente se detienen, su prioridad es avanzar. El suyo es un trabajo mucho en solitario, aunque tengan proyectos abiertos y estén rodeados de gente, ellos deben concentrarse en su obra. La mejor manera que tienen de dialogar es creando.

Aquí se escucha hablar español, alemán, inglés, turco, rumano, iraní, taiwanés, egipcio, greco, holandés, húngaro; de pronto pareciera una Torre de Babel, aunque prevalece el arte como idioma universal. Aquí se dibuja un camino entre la realidad y lo trascendente, se construyen espacios de diálogo y comunicación para el mundo contemporáneo.

Carina, que físicamente está en Argentina, me hace ver que no ha sido convocada ninguna mujer. Es cierto, en el arte también hay todo un camino por recorrer en este sentido, se van esos “pequeños detalles” aun cuando quienes convocan son mujeres e instituciones educativas.

 

Decía Picasso: “El artista es un receptáculo para las emociones que vienen de todas partes: del cielo, de la tierra, de un trozo de papel, de una forma que pasa, de una tela de araña”. El artista nos provoca, nos cuestiona, nos hace ver de otra manera la realidad, nos sumerge en el túnel de tiempo al tiempo que ellos lo trascienden.

¿Por qué entonces se nos dificulta valorar el trabajo de los artistas? ¿Son indispensables los artistas? ¿Qué tan vitales son los poetas, los músicos, los escultores? ¿Por qué no poner el mismo empeño en la pintura que en las matemáticas?

Ser creador, hombre o mujer, implica hablar un idioma universal, surgir desde las carencias, conectar los corazones a través de algo carente de vida, a través de objetos que se convierten en portadores de múltiples significados.

Ser creador, hombre o mujer, implica las mismas horas de profesionalización que cualquier otra
disciplina, supone trabajo físico, mental… creativo. Ser creador, hombre o mujer, conlleva una responsabilidad para con las comunidades, con el mundo, con la humanización. En estos tiempos, los creadores son imprescindibles porque el arte, no importa lo efímero de su observación, es trascendente para quienes lo observan, lo tocan, lo escuchan… lo sienten.

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Ivett Tinoco García

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