¡Ahí va el ladrón! ¡agarren al ladrón!

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¡Ahí va el ladrón! ¡agarren al ladrón!

Domingo, 25 Abril 2021 04:09 Escrito por 
Alfredo Albiter González Alfredo Albiter González Lo bueno, lo malo y lo serio

Las cosas vistas desde el interior de la institución que persigue los delitos ofrecen un enfoque único; se ve y se aprende mucho respecto del comportamiento humano. Bien se puede afirmar que muchas veces la realidad supera, y por mucho, a la ficción.

 

 

El ambiente que se respira en esa instancia adquiere una densidad tal, que incluso parece que puede ser tocada con las manos, tanto por todo lo que involucra, como por el comportamiento de usuarios y de los cuerpos de seguridad.

No está de más señalar que es de suma importancia que el servidor público que recibe a quien acude en busca de justicia, lo haga con empatía, para brindar el mejor servicio posible; aunque regularmente la condición emocional del usuario lleva a cuestas un daño, una lesión, o un sentimiento de agresión en su entorno, en sus bienes o en su persona, que para él, puede representar lo más grave que le ha sucedido.

Pero también, y no es poco común, que en ocasiones las personas ya sea por resentimiento, por coraje o venganza, acuden a solicitar la intervención de la justicia torciendo los hechos y la realidad.

Existen demarcaciones en el Estado de México que por las condiciones sociales y económicas en las que se encuentran, representan un verdadero reto, como lo son: Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chimalhuacán, por mencionar sólo algunas de entre las más expuestas.

Sin embargo, las estadísticas a veces se manejan de manera conveniente, para presumir una reducción delincuencial que no existe. Por otra parte, la percepción ciudadana podría ser la muestra necesaria para acercarse un poco más a una verdad diferente, pero no siempre es del dominio público algún evento por muy cercano que éste se presente. Con lo anterior, no quiere decir necesariamente que las autoridades de seguridad estén haciendo bien su trabajo.

Debe destacarse que los delincuentes van adquiriendo experiencia en sus actividades, y aprenden muchas mañas. Una de las formas que puede destacarse es la astucia que desarrollan (que no tanto inteligencia porque de tenerla buscarían otra actividad), es, como ejemplo: cuando en la persecución de un ladrón no identificado a plenitud y éste se ve acorralado, puede con descaro hasta salir al paso de los policías; no para rendirse, sino para burlarlos al decirles, señalando a ningún lado, ¡ahí va el ladrón! ¡agarren al ladrón! Con la distracción provocada, el delincuente aprovechaba para darse a la fuga.

 

 

Desde luego que los cuerpos de seguridad aprenden pronto, pero siempre hay algo nuevo por aprender, por lo que como en todo; lo policías se van actualizando en el ejercicio de sus actividades. Ahí, en la mejor escuela que tienen, la calle.

Sin embargo, la inseguridad se ha apoderado de todo el territorio nacional, aunque la máxima autoridad pretenda evitar el bulto, no por eso deja de existir. En cambio, se ofrecen espectáculos que entretienen a la gran mayoría, todo sirve, antes que aceptar las condiciones actuales.

Por otro lado, existe información valiosa que ofrece mensualmente el Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que debería servir para que en base a ella se establezca la política pública que responda a las necesidades del país. Sin embargo, la clasificación a discreción por parte de la autoridad y sus modalidades, han debilitado el resultado.

Debido a la ausencia de estrategia, que incluso, se puede ver porque ya no es posible ocultarlo, que son niños los que toman las armas para defenderse, que son madres las que, hartas de que les secuestren o desaparezcan a sus hijos sin que se haga nada al respecto, las tomen con valentía para hacer frente a los grupos delincuenciales.

Las masacres siguen y seguirán dándose, porque para la autoridad es más peligroso un ciudadano con su teléfono, que un criminal con mejores herramientas tecnológicas para hacer el mal, y seguir controlando con descaro grandes zonas.

Mientras todo esto sucede, el gabinete de seguridad presume que se reúne todos los días desde muy temprano. Pero, ¿para qué? ¿Acaso se reúne para tomar el café? O ¿se ha ordenado algo distinto a la supuesta estrategia de abrazos y no balazos?

No existe nada de eso, los últimos acontecimientos así lo demuestran. Los militares se han visto involucrados en hechos bochornosos de abuso de autoridad, incluso con una fricción grave en la frontera sur. Pero no se diga de los estatales y municipales. Esto quiere decir que no cuentan con los debidos protocolos de actuación, son lanzados a las calles literalmente a su suerte.

Además de haber demostrado que no cuentan con preparación, armas, y el equipo necesario para hacer frente a los delincuentes que mantienen azorados a los habitantes de muchas comunidades, y que no se cansan de presumir que cuentan con mejores estrategias, equipo y armas, retan a la autoridad además de a sus rivales. Un ejemplo se vio en video cuando en una emboscada los policías con los que se enfrentaban ya habían sido superados y tristemente solo esperaban la muerte.

Lo que sí resulta obvio es que ni las armas, ni el parque, ni los chalecos antibalas son los que deberían tener los elementos para protegerse y defenderse; aunado a los bajos salarios, arriesgan su vida, y quedan solos sin la mayor consideración.

Mientras que en Palacio Nacional se ofrecen cortinas de humo todos los días, mismas que se aprovechan para ser el laboratorio de lo que se prepara para el futuro inmediato. Por lo que los casi 400 mil muertos por COVID-19 en las cifras aún no reconocidas oficialmente, las masacres, la crisis económica, el desempleo, el aumento a la canasta básica, al gas, a la gasolina, etcétera, continúa; porque lo importante, lo verdaderamente importante, son las próximas elecciones.

¡Ahí va el ladrón! ¡agarren al ladrón!


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio