1973, anécdotas de sobremesa

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1973, anécdotas de sobremesa

Miércoles, 29 Noviembre 2023 01:00 Escrito por 
Ivett Tinoco Ivett Tinoco Matices

Hace algún tiempo, mientras recorría una librería, me topé con un libro titulado “El año en que tú naciste”. Sin dudarlo, me sumergí en las páginas destinadas a 1973, que es el de mi nacimiento. A partir de ese momento, esta búsqueda por descubrir los eventos y noticias significativas de ese periodo se ha convertido en un ejercicio que abona en mi aprecio por la historia y la profundidad del paso del tiempo.

En el año 1973, ocurrieron una serie de eventos relevantes: se llevó a cabo la primera llamada de telefonía móvil, en la Bolsa de Valores de Londres se permitió por primera vez la participación de mujeres en operaciones bursátiles, Estados Unidos retiró sus tropas de Vietnam, mientras que Chile y Uruguay se enfrentaron a golpes de estado. En el ámbito musical, canciones como "Piano Man", "Callejero" y "Let Me Be There" resonaban en las ondas radiofónicas, dejando una huella en la memoria colectiva de esa época.

Hace unos días, durante una tranquila sobremesa [ahora que he vuelto a disfrutar de las sobremesas], de fondo sonaba una canción de José Alfredo Jiménez, quien hace 50 años, el pasado 23 de noviembre, nos dejó. Este hecho fue el punto de partida para adentrarnos en una conversación sobre los obituarios del año 1973. Entre los nombres que recordamos estaban los de figuras emblemáticas como Pablo Picasso, Pablo Neruda, Pau Casals, John R.R. Tolkien, Germán Valdés "Tin Tan" y el propio José Alfredo Jiménez. No hablamos de sus genialidades, pasiones, legados, ni de su originalidad, más bien compartimos anécdotas que reflejan su condición humana.

Se cuenta que cuando Picasso era joven, solía intercambiar sus dibujos por comidas en las tabernas de Montmartre en París; que su amistad intensa con Diego Rivera, se rompió cuando éste le acusó de plagio; y que un día fue detenido mientras llevaba una pieza envuelta que parecía ser la Mona Lisa, según él, su intención no era robarla, sino devolverla a Italia como un gesto simbólico.

Neruda tiene una serie de anécdotas que revelan su encanto, humanidad y fervor por la vida. Su pasión por la gastronomía se hizo evidente cuando, como diplomático, mostró su destreza culinaria al preparar una sopa sencilla pero muy elogiada. La amistad peculiar con Salvador Dalí se destacó en un desafío culinario, al crear una cena exclusivamente con ingredientes blancos como pescado, arroz y coco. Además, se cuenta que solía escribir únicamente con tinta verde y se aseguraba de lavarse las manos antes y después de escribir.

Durante la dictadura de Franco, Pau Casals rechazó tocar en España y vivió en el exilio por tres décadas como protesta contra el régimen opresivo. Durante la Segunda Guerra Mundial, su hogar en Prades, Francia, acogió a artistas judíos, brindándoles conciertos para elevar el ánimo en tiempos difíciles. Solía comprar piedras a los desafortunados pescadores, para que llegaran a casa con algo de dinero. Esas piedras hoy pueden apreciarse en lo alto de la terraza de la que fuera su casa en El Vendrell.

Aunque se tiene poca información de la vida personal de Tolkien, es conocido su amor por la naturaleza y por disfrutar de largos paseos por el campo con su esposa, Edith. También se sabe que tenía una pasión por la jardinería y que disfrutaba de cultivar plantas en su hogar. Además, tenía una estrecha relación con sus hijos y solía inventar historias para entretenerlos, historias que posteriormente se convertirían en parte del legado literario que dejó al mundo.

Una de las anécdotas más recordadas sobre Tin Tan se remonta a sus inicios en el mundo del espectáculo. Se cuenta que su apodo, surgió debido a una confusión durante una presentación teatral y se mantuvo a lo largo de su carrera. Durante sus shows, interactuaba con el público desafiándolos a deletrear palabras difíciles, mostrando su humor inteligente. Además, era conocido por su generosidad, ayudando de manera desinteresada a quienes le rodeaban.

La música tenía el poder de calmar el temperamento de José Alfredo y de hacerlo conectar con la gente; bohemio y enamoradizo, solía componer sus letras en cualquier lugar, desde el rincón de una cantina o durante el trayecto en un auto, lo importante era que con dinero y sin dinero, su palabra siempre era la ley. En una ocasión, fue arrestado tras una pelea en un bar y, estando en la cárcel, se puso a cantar, logrando que todos los presentes entonaran sus canciones.

Seguramente ustedes han escuchado muchas más anécdotas sobre la vida personal de estos personajes, lo cual podría desencadenar fascinantes conversaciones y debates en una sobremesa. Mientras tanto, siempre hay un lugar, como diría Billy Joel, “para olvidarse de la vida por un momento...”


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Ivett Tinoco García

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