Medio ambiente y cambio climático

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Publicado en Opinión

Medio ambiente y cambio climático

Miércoles, 29 Noviembre 2023 00:00 Escrito por 
Jorge Olvera García Jorge Olvera García Inventario

Como parte de mis actividades académicas en días pasados tuve la honrosa oportunidad de participar en el Congreso Internacional denominado: "75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos" en el marco de las actividades del Centro de Investigación en Ciencias Jurídicas, del Cuerpo Académico de Estudios Constitucionales y de la Red Internacional de Estudios Constitucionales de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México donde presenté la ponencia titulada: "Medio ambiente y cambio climático" en la cual compartí opiniones, pero sobre todo señalé mi preocupación debido a que este problema ha alcanzado niveles sin precedentes en nuestra historia.

La evidencia científica es clara: nuestra forma de vida actual está teniendo un impacto devastador en el medio ambiente y amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Ante esta urgencia, la comunidad internacional ha adoptado la Agenda 2030 como un llamado a la acción global para abordar los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo.

Naomi Klein, autora y activista, ha planteado la necesidad de abordar el cambio climático desde una perspectiva de justicia social. En su obra "Esto lo cambia todo: El capitalismo contra el clima", Klein argumenta que el sistema económico actual está intrínsecamente ligado a la crisis climática y aboga por una transformación radical de nuestras estructuras políticas y económicas. Para ella, la lucha contra el cambio climático debe ir de la mano de la justicia climática, garantizando la equidad y la participación de comunidades vulnerables.

La Agenda 2030 nos brinda un marco global para abordar el cambio climático y promover acciones en favor de un futuro más sostenible donde se privilegie el derecho a un medio ambiente sano, pero sobre todo, donde coincida el respeto a la naturaleza, a nuestro espacio común que es la tierra, sin obviar, sin desestimar ni escatimar esfuerzos porque como decía Aldous Huxley: “Los hechos no dejarán de existir porque se les ignore”.

Quien les escribe ha encontrado en la música una luminosa fuente de inspiración, y ha avizorado en Joan Manuel Serrat la protesta, la inteligencia y la inspiración para abordar temas sociales y ambientales. Una de sus canciones más significativas en ese sentido es “Padre”, la cual refleja una preocupación profunda por el futuro y el legado que dejamos a las generaciones venideras.

Su letra evoca una reflexión sobre la responsabilidad y el cuidado que debemos tener hacia nuestro entorno y hacia aquellos que heredarán el mundo que dejamos atrás:

“Padre, decidme qué le han hecho al bosque que no hay árboles
En invierno no tendremos fuego ni en verano sitio donde resguardarnos
Padre, que el bosque ya no es el bosque
Padre, Sin leña y sin peces”.

El cambio climático representa una de las amenazas más serias para los derechos humanos en el siglo XXI, desafiando las bases sobre las cuales se construyen las sociedades. Este fenómeno altera no solo los patrones climáticos globales, sino que repercute directamente en la calidad de vida y en la capacidad de las generaciones presentes y futuras para ejercer sus derechos fundamentales.

Enfrentar el cambio climático es más que una cuestión ambiental; es un imperativo ético y legal que atañe a la dignidad y los derechos humanos. La comunidad internacional debe actuar con determinación, asegurando que cada medida tomada hoy no comprometa la habilidad de las futuras generaciones para disfrutar de sus derechos y libertades.

En la confluencia del cambio climático y los derechos humanos, nos enfrentamos a la realidad ineludible de que nuestro futuro colectivo pende de un hilo delicado y frágil. La historia nos ha enseñado que las grandes transformaciones de la humanidad a menudo surgen en los momentos más oscuros; así, como dijo Martin Luther King Jr., “La verdadera tragedia no es la opresión y la crueldad de las personas malas, sino el silencio sobre esa opresión y esa crueldad”.

Hoy, el silencio no es una opción. La crisis climática amenaza con ser la mayor opresora de los derechos humanos en la historia moderna, privando a incontables generaciones de su derecho inherente a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

La historia nos recordará por nuestras acciones frente a esta crisis. Seremos los arquitectos de un nuevo amanecer de justicia climática y derechos humanos, o los responsables de ignorar las palabras premonitorias de líderes y visionarios. Como dijo Nelson Mandela, “Siempre parece imposible hasta que se hace”.


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