Sustentabilidad, un sueño guajiro

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Sustentabilidad, un sueño guajiro

Lunes, 19 Febrero 2024 00:25 Escrito por 
Hugo Antonio Espinosa Hugo Antonio Espinosa Sin riesgos

La industria, el comercio y los servicios comenzaron a digitalizarse en nuestro país alrededor del 2004. Paralelamente el ciudadano medio comenzó a tener acceso masivo a las telecomunicaciones e internet. El carácter libre, ilimitado y gratuito de la red de redes, se dijo, potenciaría las capacidades humanas, nos haría tomar mejores decisiones y nos permitiría una mejor calidad de vida a todos.

En 2014 –diez años después– a esta tendencia se sumó la fiebre de las redes socio digitales (facebook, twitter, instagram, tiktok, etc.) y comenzó a hablarse de la Cuarta Revolución Industrial. Una nueva forma de vida más tecnificada y democrática, servicios inteligentes y automatizados, así como un desarrollo sostenible y sustentable. Todo a un par de clics de distancia y desde el teléfono celular.

Estamos en 2024 y el ciudadano nunca estuvo más conectado e informado como lo está hoy; goza de conexión casi permanente y casi en todos lados. Es más, muchos hogares mexicanos ya tienen su propia Alexa (Dispositivo digital, denominado asistente inteligente, que sincroniza todos los recursos digitales dentro del hogar) para hacer la vida más cómoda y eficaz. ¿Esto significa que hemos llegado a la calidad de vida democrática y sustentable que nos prometieron hace 20 años? Veamos.

En el año 2000, más de 140 Jefes de Estado firmaron la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, desde luego México incluido. Dicha estrategia mundial se propuso 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los cuales buscaban cumplirse en 2015, entre ellos la erradicación de la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; combatir el VIH-SIDA, entre otros sueños guajiros.

Pasaron 15 años, llegamos a 2015 y, como pudo constatarse, ningún país cumplió las metas, exceptuando una decena de naciones que lograron cumplir parcialmente algunas, incluidas Cuba y Nicaragua. Pero en México, desde luego, fue negativo. No obstante, al ver que la funcionalidad de firmar acuerdos dilatorios y sin viabilidad práctica ayuda a despresurizar el malestar social, la ONU, otra vez –quién más podría hacerlo– en 2015, juntó a más de 190 países miembros y firmaron un compromiso, ya no por 8 Metas, sino por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la actualmente famosa Agenda 2030, la cual fue difundida en todo el orbe hasta 2017, mediante un discurso grandilocuente, acompañado de buenas intenciones, pero sin metodología ni mecanismos vinculatorios, con el propósito, nuevamente, de tomarnos el pelo a todos.

Se ha rebasado la mitad del plazo establecido en la Agenda 2030 y, según un reporte de la revista Nature, difundido en septiembre de 2023, sólo el 12% de los ODS probablemente tengan avances y más del 30% se han estancado e incluso retrocedido. Ante este panorama, lo más probable es que el mundo esté peor en 2030, pero la ONU buscará decirnos que no.

Mientras tanto, en la otra cara de la moneda, donde sí hay buenas noticias siempre, existen acuerdos y metas que sí se cumplen satisfactoriamente y en periodos mucho más cortos. OXFAM, organización no lucrativa de carácter internacional, dedicada a labores humanitarias en favor del combate a la pobreza y el hambre, en su capítulo México, publicó un artículo el 23 de enero de 2024, titulado, El Monopolio de la desigualdad, en el cual se informa que la fortuna del hombre más rico de América Latina y el Caribe, mexicano desde luego, se incrementó en un 70% en los últimos 4 años y que el monto total de su riqueza es proporcional al de la riqueza de la mitad de la población total de México. ¿Cuál cree usted que es el sector en el que dicho magnate es muy exitoso y predominante? Perfectamente bien contestado: el de las telecomunicaciones y la industria tecnológica.

Si la sustentabilidad significa el logro de una prosperidad económica sostenida, que protege los sistemas naturales y provee calidad de vida a las personas, entonces el desarrollo sustentable en México, jamás dejarán de ser sueño guajiro, si no cambiamos el paradigma de firmar acuerdos no vinculatorios, sin penas económicas, ni capacidad de retiro de concesiones por incumplimiento. Mientras eso sucede, seguramente habrá una Agenda 2050 y nuestro país seguirá siendo territorio Telcel. Esto es también protección civil. ¡Que su semana sea de éxito!

Hugo Antonio Espinosa Ramírez

Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre

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