El mundo cambió. Se ha impuesto Donald Trump. No se advierte un contrapeso. Estamos solos. No se sabe qué perspectiva ayudó a definir su proyecto, qué ángulo tomar, sobre qué temas ahondar.
Solíamos enorgullecernos de ser mexicanos, de nuestras instituciones e identidad. Ahora solo somos un mercado a poseer, intereses (botín) de una guerra vikinga de sicarios, armamentista, sangrienta, muy poderosa, que cambia lo suyo por drogas, dólares y bitcoins. En el juego somos menores.
Los tres grandes: EUA, Rusia y China juegan con el resto como Chaplin en una de sus afamadas películas.
Sí, escribo de la información marginal que sobre el T-MEC habrá de subyacer en el futuro próximo al tratado. La ciudadanía se pregunta: ¿revisión, negociación o acuerdo? ¿Los precios de la vida cotidiana subirán, Sr. Trump? ¿Cada acción impactará al dólar? ¿Qué será de los paisanos en EUA que han dejado de enviar remesas a México? La presidenta Claudia Sheinbaum ya dijo “no al apoyo militar al tema”.
A muchos colegas que han dejado de tomar el tema Maduro, ahora el petróleo venezolano y Groenlandia son el tema, así como el apoyo de México para entrar en territorio nacional. La unificación territorial del Continente Americano, la posesión del petróleo venezolano en EUA y a sus intereses, y todo ello antes de la “Copa Mundial de Fútbol 2026”: el nuevo trofeo para el “Gran Conquistador”. Qué mejor escenario para exhibir su poder.
Marco Rubio será un presidente para Cuba y el propio Trump, presidente de Venezuela. ¿Qué sigue, Rey de las Américas? ¿Y de la invasión de las aguas territoriales, qué y de quiénes? Y nosotros solo apoyándolo. No, como diría nuestra presidenta.
El gran César Augusto Trump, de tierras y mares, sirviéndose con la cuchara grande, o eso pretende con Groenlandia, territorio estratégico entre dos continentes, más lo ya comentado.
Sí, los tiempos cambian, la dictadura se gestó hace tiempo: los dueños del conocimiento y la tecnología para las armas de hoy y del futuro, y para eso se requiere no solo la investigación y el conocimiento, sino recursos económicos de todos los tipos. El poder por el poder, solo cuestión de leer o estudiar a la filósofa y economista francesa Viviane Forrester, que señalaba en su libro “El horror económico” quiénes serán o son ya los dueños del poder.

