¿Está la oposición derrotada?
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¿Está la oposición derrotada?

Miércoles, 30 Septiembre 2026 00:10 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

Salvo raras excepciones que pueden observarse en el Congreso por algunos políticos de oposición, quienes presentan debates coherentes, congruentes y argumentos sólidos, parece no haber quien podría darle batalla al partido en el poder. La mayoría se encuentran extraviados; rescatados únicamente por esos chispazos de los cuadros más combativos.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), liderado --a la fuerza-- por Alejandro Moreno Cárdenas (Alito), se presenta como uno de ellos; sin embargo, es complicado creerle al supuesto perseguido por el régimen de que sea tan real su lucha en contra de la 4T, ya que desde su ascenso al cargo que hoy ostenta, fue palomeado precisamente por el expresidente Andrés López Obrador.

Entonces, ¿cómo aceptar que sus batallas se den en un contexto desafiante --según lo asegura-- si, cuando asumió el cargo de presidente de su partido, aunque el Revolucionario no vivía su mejor momento, tenía presencia en gran parte del territorio nacional: estados, municipios y ambas cámaras, cuando hoy el otrora poderoso PRI es ninguneado por cualquiera?

No se puede dejar de lado, de ninguna forma, que al igual que se ha observado con otros, Alejandro Moreno se aferró a la presidencia del PRI. Sin importar que a causa de esa terquedad varios de sus cuadros decidieran dejar a dicho instituto.

El resultado salta a la vista. Hoy, el Revolucionario Institucional, aún recordado por varios de sus activistas de campo, ha perdido sentido, protagonismo, rumbo y presencia. No es ni por asomo lo que fue. 70 años en el poder fueron reducidos a cenizas, y en eso contribuyó en gran medida Moreno. En una entrega anterior señalé que más parecía que el líder --por asalto y traición a sus documentos básicos-- se había entregado a los brazos del líder de Morena. Al igual que lo hizo Alfredo del Mazo, exgobernador mexiquense. Solo que la recompensa de “Alito” fueron las prerrogativas que aún maneja el PRI.

Por otro lado, el Partido Acción Nacional (PAN) se redujo considerablemente. Varios de los panistas enseñaron el cobre y saltaron como chapulines a la nueva fuerza; de los más escandalosos, sonados y dañinos para todo el país, fueron, sin lugar a dudas, los Yunes. A ellos se les deben las reformas constitucionales que terminaron por sepultar a la joven democracia mexicana, que terminó por convertir al Poder Judicial, a través de acordeones, en un penoso sistema protector del grupo en el poder. Sorprende escuchar declarar sin rubor al nuevo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, hablando de récords históricos, innovaciones y gran trabajo que solo en su mente existen.

Pero aunque el PAN se ha visto reducido, aún se mueve y tal vez pueda verse con cierta esperanza para los próximos comicios de 2027. Ricardo Anaya, Lilly Téllez, Damián Zepeda --quien le ha recetado duras golpizas en mesas de debate al arrogante vocero de la bancada oficial de la Cámara de Diputados-- aparecen, entre otros, como huesos duros de roer.

Solo que el PAN se tendría que reestructurar porque no son pocos los que han traicionado el legado de los históricos personajes que le dieron vida y sentido al partido azul; figuras como su fundador Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos (el Jefe Diego), Manuel J. Clouthier del Rincón “Maquío”, aparecen sin referentes claros.

Movimiento Ciudadano ha sido acusado de ser quien le cuida el gallinero a la 4T, aunque Dante Delgado, dueño y líder de ese instituto, lo ha negado, los hechos dicen otra cosa. Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional, disfruta de una condición que obtuvo gracias a la candidatura presidencial en la que muchos presumen que tan solo fue comparsa de la 4T para dispersar el voto ciudadano.

De los nuevos partidos, vale la pena referirse a “Somos”, conocido inicialmente como “Somos México”. Mutilado y apabullado por el INE y el Tribunal Electoral, ya que se le obligó a cambiar de nombre y color que lo identificaba por razones o pretextos tan ridículos como: pretender apropiarse del nombre de México, que confundiría a la ciudadanía. Y del color, que se identificaba con el instituto electoral. Parece ser excesivo observar cómo se carga en contra del nuevo partido, porque a pesar de contar con importantes políticos conocidos como su líder nacional Guadalupe Acosta Naranjo, quien ha traído asoleado al impresentable Gerardo Fernández Noroña, no se comprende por qué la saña en su contra.

Entonces, ¿a qué aspira la oposición? ¿A quitarle algunas posiciones al partido en el poder, que le apuesta a los 30 millones de beneficiarios de programas sociales? México necesita y merece otro rumbo, porque la mentira, la mendicidad, la mediocridad y el despilfarro no son solución.

Mientras la oposición canta por separado su tono, difícilmente México podrá aspirar a regresa al camino de la democracia, menos aún cuando el asalto a los procesos electorales están a la vista sin consecuencia alguna. El tiempo es corto, falta poco menos de un año para los comicios del 2027, que son de suma importancia, pero no se ve, por el momento, ninguna reacción que haga pensar que la oposición pueda ganar algo importante.

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio