La Seguridad Pública de Toluca, es la verdadera prueba

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La Seguridad Pública de Toluca, es la verdadera prueba

Miércoles, 15 Diciembre 2021 00:55 Escrito por 
Alfredo Albiter González Alfredo Albiter González Lo bueno, lo malo y lo serio

La seguridad pública en el Valle de Toluca ha puesto una señal de alerta para los diferentes niveles de gobierno. El incremento de la inseguridad en la que se ha visto sometido el corazón del Estado de México ha sido gradual y amenaza, en caso de no atenderse este flagelo, con alcanzar niveles nunca antes vistos.

Cuando Juan Rodolfo Sánchez Gómez tomó protesta al cargo de alcalde de la capital mexiquense, su principal compromiso con la gente fue el de devolverles la tranquilidad, para lo cual, aumentaría la capacidad operativa y la eficacia del cuerpo de seguridad pública de Toluca.

Hace un año, durante una ceremonia, entregó paquetes a cada elemento de los diversos grupos de la Dirección General de Seguridad Pública, y recordó su compromiso; así como el de corresponder a los elementos con el sueldo más alto que percibía cualquier policía municipal o estatal de la entidad.

Recordó que recibió una corporación con muchas carencias, malos tratos y saturada de corrupción, por lo que dijo estar dispuesto a no dejar la administración en esas mismas condiciones. Remató señalando que los policías de Toluca son los mejor pagados y equipados de todo el Estado de México.

Aunque la propuesta parecía excelente, al entonces presidente lo acompañaba la fama que le dejó su anterior paso por la misma posición, cuando puso en orden a los comerciantes ambulantes, y a los que se colocaban en la explanada del mercado Juárez, los que fueron reubicados en el kilómetro 8 de la carretera que se dirige a Atlacomulco, en Palmillas, a donde fueron enviados más de 20 mil comerciantes. Esto le costó varios enfrentamientos, pero finalmente logró el cometido, liberando la zona de la terminal del caos que se generaba cada viernes. Lo que en su momento ocurrió hace unos años en el mercado 16 de septiembre, hoy convertido en El Cosmovitral.

Las acciones de Juan Rodolfo merecieron el apoyo de gran parte de la ciudadanía, porque, con determinación logró su propósito, a pesar de las dificultades que se le presentaron, pero se impuso como autoridad.

Gracias a ese antecedente, los toluqueños guardaban la esperanza de sus logros, confiando en el personaje, quien, independientemente de los colores que en esta ocasión representaba (Morena, antes del PAN), sería de nuevo un buen inquilino del ayuntamiento choricero. Pero no fue así, parece que el cambio de colores hace diferentes a los políticos.

Aunque en el tema de seguridad aparentemente Juan Rodolfo puso su mejor empeño, los resultados y la percepción ciudadana no lo acompañaron. Hoy en día, Toluca y desde luego su valle, se encuentran inmersos en una angustiosa inseguridad que amenaza a cada instante con crecer.

Los números que deja Juan Rodolfo al nuevo alcalde Raymundo Martínez Carbajal, priista de cepa, no acomodan las cosas de la mejor forma para emprender una nueva administración. Sin embargo, sí representan un reto para quien ha prometido que en 100 días se verá el cambio.

Para los ciudadanos de hoy, las promesas son un cuchillo que penetra la piel en lo más profundo, llegando al corazón, pues éstas se ofrecen con espantosa facilidad y desparpajo, desde el gobierno federal, estatal y municipal, lo que ha dejado insatisfacción y angustia, muy lejos de sentir paz.

Martínez Carbajal, a diferencia de otros alcaldes que presumen contar con el conocimiento y los mecanismos apropiados para resolver el problema, mostrando más soberbia que efectividad y conocimientos, como ya es costumbre para esos encargos, llega con una propuesta que alienta y da esperanzas.

Los ciudadanos no quieren saber quién es mejor o se considera mejor o peor, lo que necesitan son resultados y con base en ellos, calificará a sus autoridades, el pueblo está harto de escuchar promesas y tener que esperar sin tiempo definido, y sin tregua de la delincuencia común y organizada para volver a caminar por la calle sin el temor a ser asaltado o asesinado por cualquier motivo, o peor, desaparecido o secuestrado.

Pero el nuevo edil toluqueño hace a un lado esa coyuntura y anuncia aplicar lo que sí ha funcionado con la “policía de proximidad”, independientemente de quien sea su autor, que en este caso lo fue José Jorge Amador Amador, Director de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Nezahualcóyotl desde 2003, con el PRD, con el que logró reducir a niveles bastante satisfactorios la delincuencia en ese lugar tan complicado.

Eso agradece el pueblo, que lo que funciona no se deje de lado, sino que se retome y se mejore, ¿por qué no lo hacen de esta manera? ¿Por qué tanta soberbia que embriaga a las autoridades? los únicos perjudicados siempre serán quienes más resienten y pagan los desatinos.

Toluca, podría recibir el 2022 con buenas noticias, si los compromisos anunciados por Martínez Carbajal se cumplen. Al menos, la estrategia en seguridad promete y mucho para beneplácito de la zona, falta que con él se pongan de acuerdo los nuevos presidentes de Metepec, Zinacantepec, San Mateo Atenco, Calimaya, etcétera, para lograr cumplirle a la sociedad que es a la que se deben.

Lo dicho en entrega anterior, en caso de que Martínez Carbajal logre su cometido con el tema de la inseguridad, entonces podrá valorar la posibilidad de buscar el gobierno mexiquense, en caso contrario, deberá esperar a mejores condiciones. 


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio