¿No hay culpables?

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Publicado en Opinión

¿No hay culpables?

Domingo, 08 Mayo 2022 02:11 Escrito por 
Alfredo Albiter González Alfredo Albiter González Lo bueno, lo malo y lo serio

Se cumplió un año de la tragedia que enlutó a 26 familias, cuando cayó estrepitosamente una parte del tren del metro de la línea 12, “La línea dorada”, de la que, además, resultaron más de 100 personas con lesiones de diversa gravedad, y es la fecha que no hay ningún detenido.

Para el gobierno federal, en voz del titular del ejecutivo, Andrés López Obrador, aparentemente ya todo está resuelto, según él porque el magnate Carlos Slim asumió, dice, la responsabilidad de rehabilitar la estructura dañada del medio masivo de comunicación.

Ante el malestar social, especialmente de las víctimas, el asunto tomó gran relevancia, el presidente, negado desde el principio hacerse presente en el lugar de los hechos, porque “no es su estilo”, ante la presión ejercida por la sociedad y medios de comunicación, se comprometió, como en otras ocasiones, y por diferentes circunstancias, que en un año el servicio que presta la línea 12 ya se encontraría funcionando.

El mandatario empeñó su palabra, pero al igual que con otros temas de importancia, nada ha pasado, y esta vez no sería la excepción, las promesas forman parte inseparable de su repertorio que receta todos los días, como cuando dijo que dejaría de llamarse Andrés Manuel si no resolvía el desabasto de medicamentos, aunque, además, lo ha dicho en otras más, en fin, no tiene caso, a estas alturas, ya no tendría nombre varias veces.

Para el presidente, todo se resuelve si él lo dice, así lo dibuja en su mente, y así lo expresa, son varios los puntos discordes con la realidad que lo enfrentan contra sus propias palabras, por eso; es común que se le relacione con dos personalidades completamente opuestas, el AMLO en campaña buscando la presidencia, y al AMLO presidente.

La línea 12 del metro sólo es un ejemplo más de lo mal que se manejan las cosas en el gobierno lopezobradorista, no se trata de quien se comprometa a reparar los daños como lo hizo Carlos Slim. La pregunta es: ¿quién en realidad es responsable de la tragedia? Para el presidente, que exige que: “no le vengan con el cuento de que la ley es la ley”, no existe y ni puede permitirse que exista, un poder diferente al que él ostenta. Sin embargo, los familiares de las víctimas merecen conocer al o a los culpables.

Aunque los antecedentes de la obra dejan ver una condición simple y clara; fue el flamante canciller Marcelo Ebrard, entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quien encargó e inauguró a toda prisa lo que pomposamente llamo “Línea Dorada”, la línea 12 del metro. Para varios trabajadores, expertos y sociedad civil, esas prisas fueron lapidarias para la nueva línea. Cuando la urgencia aparece, las cosas no se hacen bien, es por lo que se le ha vinculado continuamente con ese trabajo mal hecho y terminado al vapor, por la necedad de inaugurarla. Hasta parece un pésimo chiste, y no se debe dejar en el olvido que de pronto salió del país para refugiarse en Francia.

Hoy, Ebrard y la actual Jefa de Gobierno de la ciudad capital, Claudia Sheinbaum, gozan de la impunidad que solo el brazo protector que les otorga el tabasqueño a todos sus consentidos, puede dar; ninguno de los que han sido señalados por diversas razones y que forman parte de su primer círculo, han tenido que enfrentar a la justicia. Impunidad se le llama.

Ahora presume, y con eso pretende dar cerrojo al tema, de que Carlos Slim se comprometió a realizar las reparaciones correspondientes al tramo dañado, sin cobrar nada, dijo, muy cómodo para los implicados. Pero si se quiere formalizar ese compromiso con la responsabilidad consecuente, entonces, en ese caso, que sea un juez el que dicte la sentencia respectiva, pero no únicamente por la reparación de los daños causados, sino por la que arroje la que compete a la responsabilidad penal que deriva del hecho. Es, en términos prácticos, justicia para los afectados que a un año de distancia se lamentan del trato que han recibido del gobierno.

Claudia Sheinbaum pretende escabullirse de cualquier tipo de circunstancia que la obligue a responder por el acontecimiento, sabe de antemano que está de por medio su posibilidad de acceder a la presidencia de la República. Pero el problema suscitado en el transporte público más importante de la Ciudad de México, no tiene por qué medirse en razón de las fechas electorales.

Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del planeta, aceptó reparar el tramo afectado de la línea 12, pero en ningún momento ha aceptado responsabilidad legal alguna, únicamente fue el compromiso de hacer los trabajos correspondientes, porque fue su empresa CARSO la que estuvo involucrada en la construcción, así como ICA, pero eso, no los hace de facto culpables. Y si un juez así lo determina, entonces que se sujeten a eso.

El presidente intenta sacar del problema a los que se encuentran manchados y que pertenecen a su movimiento, con descaro, quiere imponer su ley, porque no reconoce alguna otra, de nuevo el recuerdo de sus palabras: “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley” así, con ese desprecio.

Pero, no habrá justicia para las familias enlutadas, ni para los lesionados que siguen padeciendo las consecuencias, si mientras no se cuenta con él, o los que deban enfrentar la ley por negligencia, por falta de mantenimiento, o por lo que se determine judicialmente, no por el presidente.

Con lo declarado por parte de López Obrador, se tiene la convicción de que, por el momento, será imposible continuar legalmente para obtener una respuesta de los reclamos de esas familias que se quedaron sin el integrante que desafortunadamente para ellos, viajaba en uno de los vagones colapsados, porque una cosa es el pago obligado por indemnizaciones, y otra, la responsabilidad legal correspondiente.

El manejo que se le ha dado al tema, es muy propio de la 4t, porque bien pueden intentar limpiar sus nombres, pero esta vez parece muy difícil de lograr, cuando hay evidencias por parte de los propios vecinos que reportaron los daños. Aunque, como lo señalé en su momento; es la propia sociedad la que ya dictó sentencia.

Bien puede continuar con su campaña la jefa de gobierno de la ciudad de México, sabedora que ni el Rébsamen, ni la línea dorada, podrán hacer mella en su imagen, por el momento...


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio