Trabajo Infantil en México. Un asunto pendiente en nuestro país

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Publicado en Opinión

Trabajo Infantil en México. Un asunto pendiente en nuestro país

Miércoles, 15 Junio 2022 01:59 Escrito por 
Jorge Olvera García Jorge Olvera García Inventario

En el mundo existen más de 168 millones de niños que viven bajo un entorno de explotación laboral, lo que no les permite acceder a una vida libre, feliz y plena en el goce de su etapa más significativa de la vida. Estos datos son alarmantes ya que nos encontramos ante un problema de enormes dimensiones, con distintas realidades en el presente y de catastróficas consecuencias en el futuro.

De acuerdo con cifras del INEGI, nuestro país ocupa el segundo lugar en América Latina con mayor índice de trabajo infantil, solo por debajo de Brasil. Se estima que existen cerca de 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes en estado de indefensión laboral, donde el sector agropecuario concentra la mayor parte de estos casos. Un dato alarmante es que la pandemia provocada por el Covid-19 ha aumentado hasta en un 5.5% el número de ocupación laboral infantil en nuestro país, lo que presupone un aumento en la deserción escolar.

Es evidente que el tiempo que un niño destina cotidianamente al trabajo es robado a la educación, a la salud, al juego, a su desarrollo y felicidad como sujeto pleno de derechos, lo cual consolida y reproduce los ciclos de pobreza, así como hondas brechas de marginalidad.

La gravedad del fenómeno exige lo que Martin Luther King nos enseñó al decir que: “nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos como del estremecedor silencio de los bondadosos”, esa displicencia convertida en silencio debe exigirnos a redoblar esfuerzos de distintos sectores sociales e instituciones públicas que propongan soluciones integrales ante esta problemática.

Si bien es sabido que el Estado es el principal responsable de garantizar que todos los niños y niñas tengan sus derechos garantizados, las organizaciones de la sociedad civil, comenzando por el núcleo familiar, deben también asumir el rol sustantivo en la prevención y eliminación del trabajo infantil.

Como actores sociales, cada uno desde su esfera de acción, tenemos la responsabilidad y el deber compartido de promover el bienestar de la niñez y la defensa de sus derechos, involucrándonos y comprometiéndonos con este sector que muchas veces ve vulnerable su condición, haciendo patente en todo momento lo que estipula el artículo 32 de la Constitución así como la Convención sobre los Derechos del Niño, en la cual reconoce su derecho a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso, que entorpezca su educación o que sea nocivo para su salud física, mental, espiritual moral y social.

El poeta peruano Manuel González Prada tenia muy claro lo anterior cuando señalaba: “Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna generación recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que remediar ni venganzas más justas que satisfacer”. Las viejas generaciones deben temblar ante las nuevas generaciones, porque estas son quienes se levantan y a menudo son acusadores y jueces de la generación que va descendiendo. Por ello hagamos del futuro de nuestro país un proyecto de vida alentador para las futuras generaciones, sustentando nuestro actuar en la fe humana y pregonando una filosofía donde el hombre es el fin mismo y su perfeccionamiento, el fin de la educación.


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