Los riesgos políticos 2024 (segunda parte)

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Los riesgos políticos 2024 (segunda parte)

Jueves, 22 Febrero 2024 00:19 Escrito por 
Juan Carlos Núñez Juan Carlos Núñez Palabras al viento

Revisamos la semana pasada algunos de los principales riesgos que, de acuerdo con Integralia Consultores, se observan en el proceso electoral.  Hoy quiero hacer énfasis de que, independientemente de los riesgos que describí y algunos otros que se pudieran presentar, bien vale la pena dar la batalla por la libertad y la democracia. Ante las dificultades que percibimos en el ambiente, tenemos un antídoto poderoso: la participación. Esa es la razón por la que, antes que cualquier otro análisis, quiero felicitar a ciudadanas y ciudadanos que asistieron a la marcha en Toluca, Ciudad de México o alguna de las más de 100 ciudades en que personas libres y conscientes llenaron las plazas y se animaron con las consignas. Ante una manifestación como ésta no queda mas que emocionarse y saber que la defensa de la libertad está en nuestras manos.

En esta ocasión quiero hacer referencia a dos potentes discursos que escuchamos en los últimos días.  Uno fue el que pronunció Xóchitl Gálvez al registrar su candidatura ante el INE. Refería Xóchitl que en idioma náhuatl tlatoani significa “el que habla, el orador” y los mexicas utilizaban ese término para definir al máximo gobernante de un territorio. A diferencia del pasado, en el que prevalecía el monólogo, nos dijo, marchas como la del domingo se deben interpretar como la exigencia de un México donde se escuche la voz de la plaza pública y donde la máxima tribuna no se use para sembrar el odio y la discordia. “La pluralidad necesita de la democracia y la democracia necesita la voluntad activa de los demócratas” dijo Xóchitl. 

En su discurso hizo referencia a nuestra democracia como cimiento para la paz, la armonía y la prosperidad de las y los mexicanos. Nuestra democracia debe fomentar el respeto y la diversidad. En democracia podemos ser adversarios, pero no enemigos. Las campañas son una competencia no son la guerra para exterminar a los opuestos. El debate político debe darse con argumentos y no con intercambio de insultos, nuestras diferencias deben presentarse con respeto y no ser motivo de injurias.  Citó Xóchitl a Carlos Pellicer: “la patria necesita aquellos hombres y mujeres que le hagan ver la tarde sin odios ni tristezas, hay tanto y lo que hay es para pocos que se olvidan que la patria es de todos”. Xóchitl finalizó su discurso con una frase del poeta que quiero resaltar: “Es difícil ser buenos, hay que ser los héroes de nosotros mismos”.

Dos días antes, en el Zócalo de la Ciudad de México, Lorenzo Córdova mencionó que, hace años, cuando todos sabíamos quién ganaría las elecciones, se dio batalla tras batalla para conquistar el derecho de las y los ciudadanos para decidir quién gobierna y nos representa y, con el poder del voto, castigar o premiar a las y los políticos.  Fue un gran logro que tengamos instituciones que nos protejan contra los abusos del poder y defiendan nuestros derechos. A las y los ciudadanos de hoy corresponde defender lo construido. Córdova hizo énfasis en que la democracia no fue una concesión graciosa de un gobierno, fue el resultado de muchas luchas ciudadanas, de esfuerzos, dedicación y hasta sangre. Todos esos esfuerzos también buscaban que nadie fuera perseguido por pensar diferente, y eso es justamente lo que está en riesgo ahora mismo. Sin duda, las metas que se lograron tenían tres ejes de acción:

  1. Establecer, con toda claridad, reglas y condiciones de la competencia.
  2. Tener elecciones organizadas y vigiladas por autoridades autónomas.
  3. Contar con órganos autónomos del poder y de los intereses de partidos políticos.

Córdova planteó una interesante analogía, por demás didáctica: los ciudadanos tardamos 40 años en construir una escalera, en robustecerla, para otorgar el acceso al poder y hoy, quien la usó para llegar allí, pretende destruirla para que nadie más pueda transitarla. No se vale exigir reglas de equidad y condiciones de justicia en la competencia política siendo oposición y violarlas reiteradamente cuando se es gobierno. Esta deslealtad pone en peligro la democracia. Hoy estamos ante el riesgo de destruir las instituciones democráticas y que por consiguiente se vulneren nuestros derechos.

Córdova enlistó al mediodía del domingo algunos riesgos que enfrentamos. El más grave, quizá, perder la Constitución por la división artificial entre el pueblo y sus enemigos, como si en México sólo unos tuvieran cabida y los otros salieran sobrando. Esta división de amigos y enemigos es muestra evidente del autoritarismo que sufrimos en el país. Los mexicanos no somos blanco y negro, existen múltiples colores que muestran una sociedad con diversidad ideológica y a pesar de nuestras diferencias todos somos parte de la nación mexicana.

No quiero terminar sin exponer que también se encienden alarmas para la 4T. Por citar algunas: es claro que López Obrador jamás acepta sus derrotas, por lo que los militantes de Morena deben prepararse para aceptarla y los ciudadanos libres para defenderla. Hoy se conocen indicios de que el gobierno actual pudo haber recibido apoyo del narcotráfico y la delincuencia para su campaña. Además, la polarización auspiciada y alentada por el presidente, genera un clima de violencia que ha ocasionado que 16 aspirantes de diversos partidos hayan perdido la vida. Una contienda debe ser motivo de encuentro de anhelos y no de tragedias.

México es el país de todos: minorías y mayorías. Todos tenemos los mismos derechos y todos cabemos en la Constitución, si excluimos a alguno se acabó la democracia. La democracia y la libertad están en nuestras manos. Aún queda mucho por hacer. Estimadas y estimados lectores, les invito a informarse sobre el proceso electoral de fuentes directas, a participar activamente. Si son sorteados acepten ser funcionarios de casilla o regístrense como observadores electorales o representantes de partido. Mejor aún, conviértanse en activistas electorales, convenzan a sus vecinos de ir a votar, por el partido que sea, entre más participación se dé, menos posibilidades tienen los autoritarios de ganar y se verán obligados a reconocer su derrota. Hoy la esperanza cambió de manos y en ellas la libertad no debe perderse.  

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.

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Juan Carlos Núñez

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